
Hugo “el Pollo” Carvajal, antiguo director de inteligencia militar durante el gobierno de Hugo Chávez y una de las figuras más influyentes del aparato de seguridad venezolano, volvió a irrumpir en la escena internacional con una carta enviada desde su celda en Estados Unidos al presidente Donald Trump.
En el documento, Carvajal admite su responsabilidad criminal y describe en detalle cómo, durante dos décadas, el chavismo habría estructurado operaciones vinculadas al narcotráfico, espionaje, manipulación electoral y apoyo a organizaciones delictivas transnacionales. Su disposición a colaborar plenamente con Washington llega a pocos meses de su sentencia por narcoterrorismo, prevista para febrero de 2026.
Una confesión que sacude al régimen venezolano
La misiva, divulgada por medios como ABC y confirmada por fuentes judiciales en Estados Unidos, ofrece un retrato directo del funcionamiento interno del llamado Cartel de los Soles, descrito por Carvajal como un engranaje consolidado dentro de instituciones militares y civiles para facilitar el tráfico de drogas hacia territorio estadounidense. El exgeneral asegura que estas estructuras operativas no solo fueron toleradas, sino diseñadas bajo una doctrina de confrontación contra Washington impulsada inicialmente por Cuba e incorporada luego por Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
Carvajal afirma que la administración chavista está “en guerra” con Estados Unidos mediante el uso de drogas, grupos delincuenciales, infiltración de inteligencia y la alteración de procesos electorales. Según su testimonio, estas acciones formarían parte de una estrategia sostenida para minar la estabilidad estadounidense.
Tren de Aragua, narcotráfico y corrupción institucional
Uno de los elementos más contundentes de la carta es la afirmación de que el chavismo financió y protegió al Tren de Aragua, organización criminal que se ha expandido por toda Sudamérica y que, de acuerdo con Carvajal, habría aprovechado las políticas migratorias del gobierno de Joe Biden para infiltrar a sus miembros en Estados Unidos.
El exjefe de inteligencia sostiene que la corrupción en las fuerzas armadas, cuerpos policiales, aduanas y organismos civiles permitió que cargamentos de cocaína transitaran sin obstáculos. Según su relato, esta economía ilícita no solo servía para financiar al régimen, sino para causar impacto social en Estados Unidos, un objetivo “aprobado políticamente” desde Caracas.
Espionaje ruso, infiltraciones y manipulación electoral
En otro tramo de la carta, Carvajal revela que Rusia instaló en Venezuela un sofisticado sistema de espionaje dirigido a monitorear intereses estadounidenses. A esto suma la infiltración de agentes cubanos y venezolanos en territorio de EE. UU. bajo la fachada de opositores o migrantes, con la intención de recolectar información y realizar tareas de influencia política.
El exfuncionario va más allá al asegurar que estos mecanismos incluían pagos clandestinos a diplomáticos y agentes de inteligencia estadounidenses con el fin de sostener al chavismo en el poder.
En cuanto a los procesos electorales, apunta directamente a la empresa de votación Smartmatic, a la que acusa de formar parte de una “red global de fraudes” destinada a manipular comicios tanto en Venezuela como en otros países, incluidos potencialmente Estados Unidos. Estas declaraciones, aunque no verificadas en instancias judiciales, añaden un componente explosivo al testimonio.
Una oferta de colaboración y un nombre para la transición
Carvajal no solo reconoce su implicación en el Cartel de los Soles —delito por el que ya se declaró culpable en junio de 2025—, sino que ofrece ayudar a desmantelar completamente las estructuras criminales asociadas al chavismo. En la carta incluso sugiere que Rafael Ramírez, expresidente de PDVSA y exministro de Petróleo, podría liderar un eventual gobierno de transición si Maduro es removido del poder.
El exgeneral busca, con esta cooperación, una reducción de su condena, aunque será la Corte Federal de Nueva York la que determine el peso legal de su información.
Un testimonio que reconfigura la narrativa del conflicto Venezuela–EE. UU.
La carta de “el Pollo” Carvajal emerge en un momento de máxima tensión entre Washington y Caracas, marcado por el cierre del espacio aéreo venezolano, el despliegue militar estadounidense en el Caribe y filtraciones sobre negociaciones fallidas entre Trump y Maduro. La confesión añade un nuevo nivel de gravedad a las acusaciones históricas contra el régimen venezolano y podría impactar tanto decisiones judiciales como estrategias diplomáticas.
Mientras tanto, Maduro y su círculo guardan silencio sobre la carta, conscientes de que el testimonio proviene de uno de los hombres que más información sensible acumuló durante los años fundacionales del proyecto chavista.
Con información de El Pitazo



