
Desde Oslo, y con el respaldo simbólico del Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado reapareció públicamente tras once meses de clandestinidad con un mensaje contundente: la salida de Nicolás Maduro del poder es irreversible.
En un momento en que vuelve a debatirse la posibilidad de una negociación política en Venezuela, la líder opositora dejó claro que cualquier proceso de transición dependerá de la correlación de fuerzas y, sobre todo, del reconocimiento de la voluntad popular expresada en las elecciones del 28 de julio de 2024. Su discurso, pronunciado ante medios internacionales, combina firmeza política, referencias a la legalidad constitucional y una advertencia directa al régimen: el paso del tiempo juega en su contra.
La negociación como escenario, no como punto de partida
Machado abordó con cautela el tema de una eventual negociación. Según explicó, ningún acuerdo puede concebirse sin antes establecer con claridad las condiciones iniciales. A su juicio, los términos de cualquier diálogo estarán definidos por el contexto político y por la relación de fuerzas existente en el momento en que se inicie.
“La negociación no es un acto aislado, sino la consecuencia de cómo se llega a ella”, señaló, subrayando que no se trata de concesiones improvisadas, sino de un proceso condicionado por la legitimidad democrática. En ese sentido, evitó detallar escenarios concretos, insistiendo en que cualquier definición dependerá del reconocimiento previo del mandato ciudadano.
La soberanía popular como base de la transición
Uno de los ejes centrales de su mensaje fue la defensa del voto como fundamento irrenunciable de cualquier salida política. Machado aseguró que una transición legítima solo puede construirse a partir del respeto a la soberanía popular manifestada en las urnas y del cumplimiento estricto de la Constitución venezolana.
“Si se da una transición producto de una negociación, partirá del reconocimiento de lo que ocurrió el 28 de julio y del respeto al marco constitucional”, afirmó. Con esta declaración, la dirigente reafirmó que no habrá acuerdos que ignoren el resultado electoral ni fórmulas que vulneren el orden jurídico vigente.
Incentivos y cooperación interna: una estrategia calculada
Machado también reconoció que una transición ordenada requiere la participación de actores que hoy forman parte del aparato del poder. En ese sentido, explicó que su equipo trabaja en la construcción de incentivos dirigidos a quienes estén dispuestos a facilitar el cambio político.
Estos incentivos, aclaró, no implican impunidad, sino mecanismos que respeten la justicia y aceleren el proceso de transformación institucional. Para la líder opositora, la colaboración desde dentro del régimen puede reducir costos sociales y evitar escenarios de mayor confrontación.
El desgaste del régimen y la presión del tiempo
Según Machado, el factor temporal se ha convertido en un aliado clave de la oposición. A su juicio, cada día que pasa debilita la posición de Maduro y erosiona su capacidad de sostener el control político.
“El tiempo está en contra del régimen y a favor de los venezolanos”, afirmó, describiendo un desgaste progresivo que, en su visión, limita las opciones del poder establecido. Esta lectura refuerza su convicción de que el desenlace es inevitable, independientemente de si se concreta o no una negociación formal.
Una afirmación categórica desde el escenario internacional
La frase que marcó su intervención no dejó espacio a interpretaciones: “Maduro va a salir como sea, con o sin negociación”. Con esas palabras, Machado cerró el debate sobre posibles escenarios alternativos y reafirmó la determinación de la oposición venezolana.
Su declaración cobra especial relevancia por el contexto en que fue pronunciada. Machado no solo habló como líder política, sino como reciente ganadora del Premio Nobel de la Paz, un reconocimiento a más de dos décadas de resistencia frente al régimen venezolano.
Reaparición tras la clandestinidad y promesa de regreso
La comparecencia en Oslo fue la primera aparición pública de Machado tras once meses en la clandestinidad. Desde el 9 de enero, cuando fue detenida brevemente durante una protesta en Caracas, había permanecido oculta por razones de seguridad.
Su Nobel, anunciado el 10 de octubre, fue recibido en su nombre por su hija, mientras ella permanecía fuera del país. Ya en Noruega, Machado ratificó su compromiso con la lucha democrática y anunció su intención de regresar a Venezuela cuando existan condiciones mínimas de seguridad.
“Mi regreso será cuando sea posible, cuando las condiciones lo permitan”, afirmó, dejando claro que su retorno no dependerá directamente de la salida del régimen, sino de garantías personales.
Desde Oslo, María Corina Machado consolidó su rol como figura central de la oposición venezolana y proyectó un mensaje de certeza política. Con o sin negociación, insiste, el cambio llegará. Su discurso combina realismo estratégico, defensa de la legitimidad democrática y una lectura clara del desgaste del poder. En el escenario internacional, su voz adquiere ahora una dimensión reforzada, mientras Venezuela sigue enfrentando una de las encrucijadas más decisivas de su historia reciente.
Con información de Infobae



