
Un nuevo episodio elevó la atención regional sobre los movimientos militares de Estados Unidos en el Caribe. Durante la noche del viernes, plataformas de seguimiento aéreo reportaron el presunto ingreso de un caza F/A-18 Super Hornet de la Armada estadounidense en espacio aéreo venezolano.
La información, difundida inicialmente por el sitio Flightradar24, se propagó rápidamente en redes sociales y generó interrogantes sobre una posible incursión militar. Sin embargo, la ausencia de confirmación oficial, sumada a advertencias técnicas de expertos en defensa, abrió un debate sobre la fiabilidad de estos registros en contextos de operaciones militares activas.
Los reportes iniciales y la actividad detectada
Según los datos publicados por Flightradar24, un Boeing F/A-18E Super Hornet habría sobrevolado territorio venezolano durante la noche. Minutos después, el sistema identificó dos aeronaves adicionales, registradas como RHINO61 y RHINO62, al norte de Aruba, frente a la costa venezolana.
En la misma franja aérea también se reportó la presencia de otros activos estadounidenses: cuatro cazas EA-18G Growler, especializados en guerra electrónica, y un avión de inteligencia del Cuerpo de Marines. Esta concentración de aeronaves coincidió con zonas próximas a rutas habituales de patrullaje naval estadounidense, lo que incrementó la especulación sobre una operación coordinada.
Silencio oficial y advertencias técnicas
Hasta el momento, ni el Departamento de Defensa ni la Casa Blanca han confirmado los reportes. La administración del presidente Donald Trump tampoco emitió comunicados aclaratorios, manteniendo una línea de silencio que suele acompañar operaciones militares sensibles.
Por su parte, Flightradar24 publicó una aclaratoria en la madrugada, advirtiendo que algunos de los registros se obtuvieron mediante multilateración (MLAT), una técnica que puede presentar imprecisiones, especialmente sobre el mar. La plataforma explicó que, cuando se pierde la señal de una aeronave, el sistema puede estimar su trayectoria durante un lapso máximo de diez minutos, proyectando la última velocidad y rumbo conocidos. Estas estimaciones se reflejan mediante líneas negras en el radar.
Expertos llaman a la cautela
El analista Andrei Serbin aportó un elemento clave al debate al señalar que las imágenes del supuesto ingreso del F/A-18 podrían deberse a errores de interpretación o incluso a señales alteradas de forma deliberada.
“No se confíen en las posiciones que muestra Flightradar24 cuando la traza aparece en negro”, advirtió. Según el especialista, en operaciones militares reales las aeronaves no suelen ser visibles en plataformas abiertas, ya sea por el uso de transpondedores apagados o por técnicas de enmascaramiento electrónico. Este tipo de advertencias refuerza la hipótesis de que el sobrevuelo pudo no haber ocurrido como fue inicialmente interpretado.
Capacidades de las aeronaves involucradas
El F/A-18 Super Hornet es el principal caza de la aviación naval estadounidense. Diseñado para operar desde portaaviones, cumple funciones de combate aire-aire, ataques aire-superficie, patrullaje y escolta. Está equipado con un cañón interno de 20 milímetros y múltiples puntos de anclaje para misiles y armamento de precisión.
Los EA-18G Growler, por su parte, desempeñan un rol distinto pero complementario. Estas aeronaves están destinadas a la guerra electrónica: interfieren radares, neutralizan defensas antiaéreas y bloquean sistemas de comunicación, creando entornos favorables para otras unidades aéreas. Su presencia suele asociarse a operaciones de alta complejidad.
Un contexto de creciente presión militar
Los reportes de sobrevuelos se producen después de que Donald Trump anunciara la ampliación de la estrategia antidrogas estadounidense, incluyendo ataques terrestres focalizados contra organizaciones criminales transnacionales. El mandatario aseguró que estas acciones podrían desarrollarse en territorio venezolano, aunque enfatizó que el objetivo serían actores directamente vinculados al tráfico de drogas.
“No se trata solo de bombardeos de tierra en Venezuela. Se trata de bombardeos de tierra contra gente horrible que trae drogas y mata a nuestro pueblo”, afirmó Trump desde la Casa Blanca, al detallar el alcance de la ofensiva.
El portaaviones Gerald R. Ford y movimientos recientes
La actividad aérea coincide con la reanudación de operaciones del portaaviones USS Gerald R. Ford en la región. Días antes, plataformas de monitoreo detectaron vuelos de dos F/A-18 Super Hornet —identificados como RHINO11 y RHINO12— al norte de Venezuela, frente al estado Falcón y sobre el espacio aéreo cercano a Curazao.
Estos movimientos se produjeron en paralelo a declaraciones de Trump sobre mantener en reserva sus planes relacionados con el petróleo venezolano, reforzando la percepción de un escenario estratégico en evolución.
El presunto sobrevuelo de aeronaves estadounidenses sobre territorio venezolano pone de relieve la complejidad del actual clima regional. Entre registros técnicos discutibles, advertencias de especialistas y un silencio oficial sostenido, el episodio refleja cómo la tensión militar y política amplifica cualquier señal detectada en el Caribe. Mientras no exista confirmación oficial, el debate seguirá abierto entre quienes ven una incursión encubierta y quienes señalan las limitaciones de los sistemas de monitoreo en escenarios de alta conflictividad.
Venezuela 🇻🇪
AHORA 🚨 4 aviones cazas Boeing EA-18G Growler y un avión de inteligencia de los Marines de los EEUU entraron a espacio aéreo venezolano y se encuentran sobrevolando las islas de la orchila y los Roques. pic.twitter.com/5SUADSi4Ib— Periodistassinfronteras 🌐 (@periodistassin2) December 13, 2025
Con información de Infobae



