
Lo que comenzó como una respuesta de emergencia ante la crisis en Venezuela se ha transformado en un fenómeno estructural que impulsa las economías de América Latina y el Caribe.
Según el informe “Una mirada profunda a la movilidad humana (2018-2025)”, publicado por Equilibrium BDC con el apoyo de la OIM, la comunidad migrante venezolana genera un mercado de consumo que supera los 10.600 millones de dólares anuales en los principales países receptores.
Un mercado transnacional en expansión
De la misma manera, detalló que el estudio, que abarcó ocho naciones (Aruba, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Perú y República Dominicana), revela que los 5,7 millones de venezolanos asentados en la región no representan una carga estatal, sino una fuente de dinamismo.
Su gasto, concentrado en vivienda, alimentación y servicios, reactiva directamente los mercados locales y aumenta la recaudación de impuestos indirectos como el IVA.
Impacto fiscal por país:
- Colombia: Aporta 529 millones de dólares en impuestos, equivalentes al 1,91% de la recaudación de personas naturales.
- Panamá: La contribución fiscal alcanza los 203 millones de dólares (4,18% de los ingresos fiscales).
- Perú y Chile: Ambos países presentan un potencial de crecimiento tributario de cientos de millones de dólares si se facilitara la formalización y la convalidación de títulos.
Por otro lado, uno de los hallazgos más relevantes es el elevado nivel educativo de la diáspora. En países como Ecuador, el 25,3% de los migrantes venezolanos posee títulos técnicos o universitarios, superando el 15% de la población local.
Un informe de la OIM demuestra que la migración venezolana es, en general, un aporte positivo para América Latina y el Caribe. Según el estudio, los migrantes venezolanos generan más de 10.600 millones de dólares anuales en impacto económico, principalmente a través del consumo,…
— Walter Molina (@WalterVMG) December 20, 2025
Sin embargo, este «capital humano con título bajo el brazo» enfrenta obstáculos críticos:
- Sobrecalificación: Miles de profesionales trabajan en sectores de baja productividad debido a la imposibilidad de homologar sus estudios.
- Informalidad: Más del 80% de esta población labora fuera del sistema legal, limitando su seguridad social y el pleno aporte a los Estados.
- Barreras sociales: La xenofobia y los altos costos de regularización frenan una integración que podría ser aún más rentable para las naciones de acogida.
Arraigo y emprendimiento
De la misma manera, la investigación confirma que la intención de retorno es mínima. En Colombia, el 96% de los venezolanos planea quedarse, mientras que en Chile la cifra alcanza el 82%. Este arraigo ha fomentado una alta tasa de emprendimiento, con la creación de pequeñas y medianas empresas que generan empleo tanto para locales como para otros migrantes.
Además, el informe destaca el papel de la mujer venezolana como pilar económico, asumiendo una doble carga: proveedora en el país de destino y soporte fundamental mediante remesas para quienes siguen en Venezuela.
La conclusión del estudio es clara: la integración migratoria debe dejar de verse como un asunto puramente humanitario para entenderse como una estrategia de política económica. Facilitar la regularización y el acceso al empleo formal es, en última instancia, una inversión para el crecimiento sostenible de toda la región.
Con información de RunRun




