
El régimen chavista en Venezuela continúa transformando el liderazgo dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) con una serie de relevos en posiciones estratégicas del aparato militar, incluyendo la sustitución de comandantes de las Zonas de Defensa Integral (ZODI) en varios estados del país.
Estas modificaciones en los cuarteles forman parte de una reorganización más amplia de la cúpula castrense que se ha acelerado desde la captura del expresidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero de 2026.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha encabezado varios de estos movimientos con el propósito de consolidar su control sobre los sectores de seguridad e inteligencia dentro de un contexto político y militar de alta tensión.
Relevos en las ZODI y bases estratégicas
El comandante estratégico operacional de la FANB, Domingo Hernández Lárez, anunció a través de publicaciones en redes sociales la designación de nuevos jefes para las Zonas de Defensa Integral en distintas regiones, incluidos Trujillo y Nueva Esparta.
A Trujillo fue asignado el general de división Lumar Hernández Vargas, mientras que en el estado insular de Nueva Esparta asumió el vicealmirante Pedro González Rubio, señalado por Hernández Lárez como poseedor de “sobradas cualidades para ser conductor de hombres”.
Además de estos nombramientos, Hernández Lárez difundió videos e información sobre la transmisión de mando en otros estados como Miranda, Falcón, Monagas, Táchira, Barinas y Delta Amacuro, así como en zonas marítimas e insulares. En las bases aéreas principales también se registraron movimientos: en Base Aérea La Carlota asumió el general de brigada Fidel Humberto Olivo Pacheco Ramírez, mientras que en la Base Aérea El Libertador fue designado el general de división Marco Antonio Vásquez Pérez en sustitución de Jesús Alberto Fernández Peñaloza.
Cambios precedentes y reconfiguración del mando
Este paquete de relevos es apenas una parte de una reestructuración militar más amplia que ha incluido al menos 28 cambios en el Alto Mando de la FANB y en zonas operativas clave del país. La presidenta encargada ha impulsado estos ajustes tras asumir el liderazgo del Ejecutivo venezolano el pasado 5 de enero, gesto que respondió en parte a la operación internacional que culminó con la detención de Maduro y su esposa en territorio estadounidense, hechos que desataron una reorganización institucional en múltiples niveles.
El 6 de enero, por ejemplo, Rodríguez removió del cargo al mayor general Javier Marcano Tábata, jefe de seguridad de Maduro, y nombró al general Gustavo González López como comandante de la Guardia de Honor Presidencial y titular de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), una de las agencias más relevantes del aparato de inteligencia del país.
Este último movimiento fue interpretado por analistas como un esfuerzo por asegurar la lealtad de cuerpos sensibles dentro del aparato de seguridad, dado que González López tiene experiencia y presencia previa en roles clave de inteligencia y seguridad estatal, incluyendo la dirección del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) en distintos períodos.
Justificaciones oficiales y consolidación del poder
Desde el gobierno interino se ha argumentado que estos cambios buscan “fortalecer la seguridad nacional” y garantizar la “continuidad institucional” en un momento de alta inestabilidad. Los líderes oficialistas sostienen que la reorganización podría preparar una estructura más coherente y efectiva para enfrentar desafíos internos y externos, así como para preservar la paz y la integridad del país.
Sin embargo, críticos y observadores advierten que estos relevos también pueden formar parte de una purga interna destinada a asegurar la lealtad de los mandos castrenses hacia Rodríguez y su núcleo político, eliminando o desplazando a oficiales percibidos como vinculados al antiguo liderazgo de Maduro o poco confiables bajo la nueva administración. Estas interpretaciones se ven reforzadas por antecedentes de purgas y reacomodos dentro del régimen en diferentes momentos de la última década.
Impacto dentro de la FANB y perspectivas futuras
Los cambios en la estructura de mando de la FANB ocurren en un contexto de tensión política y social, luego de años en los que las fuerzas armadas han jugado un rol clave en la consolidación del poder político en Venezuela. Organizaciones de derechos humanos han señalado previamente que prácticas represivas y reconfiguraciones internas forman parte de la estrategia del chavismo para controlar la institucionalidad.
A medida que Rodríguez consolida su posición como presidenta encargada, la dinámica dentro de los cuarteles seguirá siendo un foco de atención para analistas de seguridad y política, dado que la lealtad y cohesión de la FANB será determinante para la estabilidad del país en los próximos meses.
Con información de EFE



