La líder opositora venezolana María Corina Machado volvió a situar el debate político venezolano en el centro de la agenda internacional tras reunirse en Washington con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. Al término del encuentro, la dirigente dejó claro que el momento que atraviesa el país es decisivo y que cualquier proceso de cambio debe implicar una ruptura real con las estructuras del régimen, sin concesiones que permitan la permanencia de sectores del poder actual.
Sus declaraciones, directas y sin matices, marcan una posición firme frente a los escenarios de transición parcial que han comenzado a discutirse tras la captura de Nicolás Maduro y la instalación de un gobierno encargado.
Un encuentro clave en medio de definiciones históricas
Machado describió la reunión con Rubio como parte de una etapa crítica para el futuro venezolano. Según afirmó, el respaldo del secretario de Estado no es solo simbólico, sino estratégico, al considerar que se trata de una de las figuras estadounidenses con mayor comprensión de la dinámica política del hemisferio. En ese contexto, subrayó que la oposición democrática está enfocada en facilitar un proceso de cambio auténtico, capaz de desmontar las redes de poder que han sostenido al chavismo durante años.
Para la dirigente, el momento exige claridad y determinación. A su juicio, el país no puede repetir esquemas en los que se produce un relevo formal mientras las mismas élites conservan el control de los resortes fundamentales del Estado. Esa advertencia apunta directamente a los debates sobre posibles gobiernos de convivencia o acuerdos transitorios que mantengan intactas viejas prácticas.
Rechazo a transiciones controladas por el viejo poder
Uno de los mensajes más contundentes de Machado fue su negativa a respaldar un modelo de transición en el que “las mafias” continúen manejando las instituciones. Al ser consultada sobre la posibilidad de integrarse a un gobierno compartido con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, fue categórica al descartar cualquier fórmula que no implique una transformación profunda del sistema político.
Desde su perspectiva, el objetivo central no es garantizar estabilidad a un sector del régimen, sino restituir el funcionamiento de instituciones independientes, capaces de ofrecer justicia, seguridad jurídica y condiciones para el reencuentro nacional. En ese sentido, insistió en que la transición debe ser democrática en el fondo y no solo en la forma.
El respaldo internacional como factor determinante
Machado sostuvo que la transición venezolana es inevitable debido al respaldo de las principales democracias del mundo, con especial énfasis en el apoyo del gobierno de Donald Trump. Aseguró que este acompañamiento internacional constituye una garantía para avanzar hacia elecciones verdaderamente libres y para desmontar el aparato autoritario que aún persiste.
Al referirse a las declaraciones recientes de Delcy Rodríguez, quien ha insistido en que no acatará órdenes externas, la líder opositora restó importancia al discurso y puso el foco en los hechos. Para Machado, lo relevante no es lo que se afirma públicamente, sino los movimientos concretos que evidencian —según ella— un debilitamiento progresivo del aparato represivo.
Señales de desgaste en el control interno
Aunque reconoció que los avances aún son insuficientes, Machado señaló que comienzan a percibirse fisuras dentro de los mecanismos de control del poder. Destacó que, pese a la liberación de más de 300 personas, más de 700 continúan privadas de libertad, y alertó sobre nuevos arrestos registrados en las últimas semanas. Para la dirigente, esta contradicción demuestra que el proceso sigue siendo frágil y que la presión debe mantenerse.
Estas cifras, afirmó, reflejan la urgencia de acelerar una transición que garantice libertades plenas y no medidas parciales condicionadas. En su opinión, mientras persistan detenciones arbitrarias, no puede hablarse de un cambio real.
El regreso a Venezuela y el rol en la transición
Machado reiteró su intención de regresar al país en el menor tiempo posible, aunque admitió que su itinerario es flexible y depende de múltiples factores. Dejó abierta la posibilidad de realizar escalas en otros países antes de volver a Venezuela, en función de la evolución política y de las gestiones internacionales en curso.
Por su parte, Marco Rubio reconoció públicamente que Machado podría formar parte del proceso de transición, aunque recordó que, por ahora, el control de las armas y de las principales instituciones sigue en manos del régimen. Esa afirmación resume el delicado equilibrio actual: un escenario en movimiento, pero todavía marcado por tensiones y resistencias internas.
Las declaraciones de María Corina Machado tras su reunión con Marco Rubio confirman que la oposición venezolana apuesta por un cambio estructural, no negociado a medias ni condicionado por quienes han ejercido el poder. En un contexto de redefinición de relaciones internacionales y ajustes internos, la dirigente insiste en que el país se encuentra ante una oportunidad histórica que no puede desperdiciarse. La transición, según su visión, será real o no será, y dependerá tanto de la presión externa como de la capacidad interna para romper definitivamente con el pasado autoritario.
Queridos Venezolanos, estamos avanzando con pasos firmes. Muy pronto regresaré a Venezuela para trabajar juntos en la transición y la construcción de un país excepcional, al cual regresarán nuestros hijos.
La razón y la fuerza y de esta lucha es nuestra gente. pic.twitter.com/kZaknbKnPa
— María Corina Machado (@MariaCorinaYA) January 28, 2026
Con información de El Nacional



