
Habla el dolor de un pueblo.
Habla la indignación de millones de venezolanos humillados, perseguidos, encarcelados, desterrados y silenciados. Habla la rabia acumulada de madres, trabajadores, obreros, sindicalistas, estudiantes y familias enteras que han visto cómo en Venezuela se ha pretendido normalizar el horror.
Hoy levantamos nuestra voz desde lo más profundo de la conciencia humana para denunciar uno de los episodios más crueles y degradantes que haya conocido nuestra historia republicana: el sufrimiento impuesto a la señora Carmen Teresa Navas y el asesinato bajo custodia del Estado de su hijo, Víctor Hugo Quero Navas…
No fue solamente una muerte. No fue solamente una desaparición. Fue la destrucción deliberada de una madre. Fue la tortura psicológica prolongada contra una anciana cuyo único “delito” consistió en amar a su hijo y exigir saber dónde estaba.
Durante más de dieciséis meses esa mujer recorrió cárceles, tribunales, hospitales, ministerios y oficinas públicas buscando respuestas. Le cerraron puertas.
Le mintieron. La humillaron. La hicieron caminar entre la desesperación y el silencio burocrático de quienes, por acción o por omisión, participaron en esta monstruosidad.
Mientras ella buscaba a su hijo vivo, el Estado ya sabía que estaba muerto.
Y callaron.
Callaron durante meses mientras el cuerpo de Víctor Hugo Quero permanecía enterrado clandestinamente, sin dignidad, sin verdad y sin justicia.
Eso no solamente constituye una violación de derechos humanos. Eso representa una degradación moral que avergüenza a la condición humana misma.
Quienes hicieron esto no representan al pueblo venezolano. No representan la nobleza del trabajador venezolano. No representan la historia republicana de nuestra nación.
Son la expresión más miserable del abuso del poder convertido en mecanismo de terror.
Porque ningún poder tiene derecho a destruir el amor de una madre. Ninguna ideología puede justificar la desaparición forzada, la tortura psicológica o la negación del derecho elemental a sepultar dignamente a un hijo.
Desde la voz histórica del sindicalismo venezolano, desde la conciencia de quienes hemos luchado por la libertad sindical, por la democracia, por el derecho al trabajo y por la dignidad humana, levantamos hoy un reclamo firme e irreversible ante Venezuela y ante el mundo.
Nosotros, inspirados en la voz de dirigentes sindicales perseguidos y exiliados como Carlos Ortega , presidente de la CTV), junto al clamor de miles de trabajadores, luchadores sociales y defensores de los derechos humanos, denunciamos que casos como el de Víctor Hugo Quero y Carmen Teresa Navas constituyen una herida moral abierta sobre toda la nación venezolana.
Exigimos:
- Libertad inmediata para todos los presos políticos venezolanos.
- Libertad para los dirigentes sindicales perseguidos y encarcelados.
- Investigación internacional independiente sobre las muertes ocurridas bajo custodia del Estado venezolano.
- Determinación de responsabilidades penales individuales y de cadena de mando. Garantías reales de respeto a los derechos humanos, al derecho al trabajo, a la libertad sindical y a la protesta pacífica.
- Fin definitivo de la persecución política y del uso del terror institucional contra la disidencia.
- Elecciones Ya.
La muerte de Carmen Teresa Navas no puede quedar reducida a una noticia más. Ella murió consumida por el dolor, por la impotencia y por la angustia acumulada de una búsqueda interminable.
Pero su sufrimiento no será olvidado.
Porque mientras exista conciencia en Venezuela, mientras exista un trabajador dispuesto a defender la dignidad humana, mientras exista una madre que abrace a su hijo con amor y esperanza, esta historia seguirá siendo un grito de denuncia contra quienes quisieron convertir el miedo en sistema de gobierno.
Venezuela no puede acostumbrarse al horror.
Venezuela no puede aceptar como normal lo monstruoso.
Venezuela no puede permitir que el crimen sustituya a la justicia.
Los responsables serán juzgados por la historia .Y algún día, también por la justicia.
Por la memoria de Víctor Hugo Quero Navas. Por el dolor de Carmen Teresa Navas. Por los presos políticos. Por los trabajadores venezolanos. Por la dignidad humana.
Por Venezuela.
Por Coalición Sindical Nacional:
Carlos Salazar
Presidente.
José Patines.
Coordinador General.




