
Las bases del chavismo comenzaron a expresar su descontento ante lo que consideran una creciente influencia de Estados Unidos sobre decisiones tomadas por el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez, generando tensiones dentro del oficialismo.
Según diversos sectores identificados con el chavismo más radical, las recientes negociaciones, acuerdos y concesiones realizadas en medio de la presión internacional han despertado preocupación entre militantes que consideran que el proyecto político original está perdiendo autonomía frente a Washington.
Algunas voces dentro del oficialismo sostienen que las medidas adoptadas para aliviar sanciones, estabilizar la economía y mantener canales de comunicación con Estados Unidos han terminado generando una percepción de dependencia política que incomoda a parte de la base chavista.
La controversia surge en un momento donde el gobierno venezolano mantiene contactos indirectos con actores internacionales para abordar temas económicos, energéticos y políticos, en medio de crecientes presiones internas y externas.
Analistas consideran que este malestar refleja las contradicciones que enfrenta actualmente el chavismo entre la necesidad de mantener acuerdos que permitan estabilidad económica y el discurso histórico de confrontación contra Estados Unidos que durante años sirvió como uno de sus principales pilares políticos.
Las críticas también evidencian fisuras dentro de sectores oficialistas que cuestionan el rumbo adoptado por la dirigencia, especialmente en un escenario marcado por dificultades económicas, desgaste político y demandas de cambios dentro de la propia estructura chavista.




