
La migración venezolana volvió a ser foco de desinformación durante las elecciones presidenciales de Colombia en 2026. Circulaciones tergiversadas sobre cruces de frontera, supuestas suplantaciones de identidad y acusaciones sin fundamento que vinculaban a Nicolás Maduro con un plan de “meter mano” alimentaron narrativas de fraude electoral. Estas falsedades buscaron generar alarma social y afectar la percepción sobre las personas migrantes, estigmatizando a un sector vulnerable de la población en la frontera y dentro del país.
Organizaciones de verificación como Colombiacheck y Cocuyo Chequea revisaron la información difundida, evidenciando inconsistencias y antecedentes de la manipulación informativa en comicios anteriores. En particular, se cuestionaron denuncias sobre intentos masivos de venezolanos de cruzar la frontera en Norte de Santander durante las elecciones legislativas del 8 de marzo y vídeos que atribuían a ciudadanos extranjeros supuestos intentos de sufragar ilegalmente en Colombia .
Migración venezolana y los cruces fronterizos bajo vigilancia
La migración venezolana fue acusada erróneamente de intentar votar en elecciones legislativas en varias ocasiones. Por ejemplo, en Norte de Santander se reportaron denuncias sobre 2.400 personas que habrían cruzado ríos fronterizos para sufragar. La verificación oficial aclaró que no se trataba de ciudadanos extranjeros, sino de población binacional o colombiana que no alcanzó a cruzar a tiempo .
También circuló un vídeo que afirmaba que en Arauca se detuvieron “77 buses repletos de venezolanos” con intención de votar ilegalmente. La realidad contrastaba con las imágenes: las personas detenidas pertenecían a operativos distintos, incluyendo robos en Bogotá de 2025. Incluso en TikTok, la cuenta Última Hora Magdalena difundió cifras falsas de 200 venezolanos detenidos, alcanzando más de 117.000 visualizaciones y alimentando la percepción de una amenaza electoral inexistente .
El Decreto 0188 de 2026 reguló los pasos fronterizos, autorizando cierres temporales y permitiendo cruces únicamente por emergencias comprobadas por Migración Colombia y la Fuerza Pública. Esto garantiza que los votos se limiten a ciudadanos habilitados, ya que según la Constitución colombiana, solo los nacionales mayores de 18 años con cédula vigente y sin suspensión judicial de derechos políticos pueden ejercer el sufragio. Las personas extranjeras solo pueden participar en elecciones locales si cumplen requisitos específicos de residencia e inscripción en el censo electoral, según la Ley 1070 de 2006 .
Diáspora venezolana y los bulos electorales
La migración venezolana se convirtió en blanco de bulos que combinaban fotos recicladas y narrativas engañosas. Una de las imágenes reutilizadas mostraba cédulas con rostros diferentes, atribuyéndolas a venezolanos involucrados en un plan de Maduro. La verificación determinó que los implicados eran colombianos y que los casos eran antiguos, relacionados con regionales de 2019. Otros bulos incluyeron supuestos cambios de contratista en la Registraduría que permitirían votación ilegal y falsas alertas de la Procuraduría sobre inscripciones masivas de extranjeros en municipios alejados de la frontera, como Meta .
Estas narrativas no solo buscaban generar alarma electoral, sino también vincular a la migración con inseguridad y fraude, reforzando estereotipos negativos. Durante campañas anteriores, varios candidatos y medios fomentaron la percepción de los migrantes como una amenaza, proponiendo medidas extremas como prisiones binacionales o trabajos forzados para personas deportadas, siguiendo ejemplos internacionales como El Salvador.

Migración venezolana y polarización política
La migración venezolana no solo fue utilizada para alarmar, sino también para moldear la intención de voto. En 2026, sectores de derecha continuaron usando la narrativa del “castrochavismo” como advertencia contra la izquierda, especialmente vinculando la crisis venezolana con la posible pérdida de propiedad y seguridad en Colombia. El Barómetro y la Fundación Ideas para la Paz documentaron que durante la campaña, la cobertura mediática de migrantes aumentó 142 %, generando polarización y presión sobre candidatos que debían equilibrar políticas internas y percepción internacional .
Al mismo tiempo, los partidos moderaron la discusión para evitar congelar recursos de cooperación internacional mediante ataques al Estatuto Temporal de Protección, mientras trataban de no perder legitimidad frente al electorado. Este manejo estratégico buscó reducir costos políticos sin normalizar la estigmatización de los migrantes, demostrando cómo la migración se instrumentaliza políticamente en contextos electorales complejos .
En conclusión, la migración venezolana fue el centro de una campaña de desinformación que buscaba vincular a la población migrante con fraude y delitos electorales en Colombia. La verificación independiente demostró que la mayoría de estas narrativas carecía de fundamento y reciclaba información de años anteriores. A pesar de esto, el efecto sobre la percepción pública y la polarización política fue significativo, evidenciando la vulnerabilidad de la migración como herramienta de manipulación y la necesidad de educación mediática y supervisión de la información en procesos electorales críticos .
Con información Colombiacheck




