
El juicio por Pdvsa‑Cripto, una de las causas judiciales más resonantes por supuesta corrupción en Venezuela, volvió a enfrentar una jornada irregular este lunes 1 de junio, cuando las autoridades impidieron que todos los acusados fueran trasladados al Tribunal Supremo de Justicia para la continuación de la audiencia, obligando a su suspensión. Los defensores de los imputados denunciaron que la negativa a trasladar a los privados de libertad desde centros penitenciarios hasta la sede judicial constituye una violación del debido proceso y del derecho a la presencia física de los acusados en el debate oral.
Según familiares presentes desde temprano en las inmediaciones del tribunal, únicamente fueron conducidos al Palacio de Justicia los detenidos recluidos en el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), mientras que los privados de libertad en Rodeo I, Las Crisálidas y Yare —bajo custodia de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim)— no llegaron al lugar de la audiencia, lo que generó un ambiente de incertidumbre y protesta. Este incidente se suma a un proceso que ha enfrentado retrasos y cuestionamientos desde su inicio en abril de 2026, cuando por primera vez se presentaron decenas de acusados ante un tribunal tras al menos tres años de investigaciones y aplazamientos.
Las tensiones en torno a este caso no son nuevas. Defensores de imputados han señalado que el juicio se ha llevado a cabo en condiciones marcadas por acusaciones de opacidad, incomunicación de los detenidos y retrasos judiciales, lo que ha generado críticas sobre la legitimidad del proceso y planteamientos de violaciones al derecho al debido proceso.
Pdvsa‑Cripto y la negativa de traslado de procesados
Desde las primeras horas de la mañana, familiares de los acusados se congregaron cerca del Tribunal Tercero de Juicio con Competencia en Delitos Asociados al Terrorismo en Caracas esperando la llegada de los privados de libertad. La ausencia de los reclusos de centros penitenciarios distintos al Sebin generó inquietud entre los parientes, quienes aseguraron haber cumplido con todos los requisitos formales para el traslado.
Según fuentes vinculadas al entorno del proceso, las autoridades penitenciarias y de seguridad argumentaron motivos logísticos para no efectuar el traslado de los acusados, lo que generó el rechazo de los abogados defensores. Estos profesionales dijeron que los imputados han sido objeto de múltiples denuncias por violaciones de derechos humanos y que continuar con un juicio en ausencia de varias de las partes equivaldría a una “grave irregularidad procesal”.
El mecanismo de traslado en causas de alta complejidad como Pdvsa‑Cripto suele requerir coordinación entre diversos organismos de seguridad y custodios, especialmente cuando los acusados se encuentran en centros distintos bajo diferentes autoridades. La falta de coordinación en este caso expuso fallas en la logística judicial y alimentó la percepción de manipulación del proceso, según los defensores, que acusaron de retrasar deliberadamente las actuaciones y de incumplir con el deber de custodiar a los procesados para que comparezcan ante el tribunal.
La negativa al traslado se presenta en un contexto complejo de este proceso, que involucra presuntas irregularidades millonarias a través de transacciones con criptoactivos y otras prácticas financieras relacionadas con Petróleos de Venezuela, S.A. y otros entes públicos. Esta causa ha implicado la detención de más de 60 personas, entre exfuncionarios, empresarios y operadores financieros, acusados de delitos como traición a la patria, apropiación del patrimonio público, legitimación de capitales y asociación para delinquir.
Pdvsa‑Cripto y la oposición a la audiencia telemática
Tras varias horas de espera sin la presencia de todos los acusados, la jueza encargada del Tribunal Tercero de Juicio propuso continuar la audiencia de manera telemática, conectando a los procesados que no pudieron ser trasladados desde sus respectivos recintos hasta la sala del tribunal. La propuesta generó una reacción inmediata y unánime por parte de los abogados defensores, quienes rechazaron de plano la idea de un juicio virtual en este contexto.
Los defensores argumentaron que permitir que el proceso continuara sin la presencia física de sus representados vulnera principios fundamentales del derecho penal, entre ellos, el derecho a ser oído en persona y a participar en su propia defensa, especialmente en un caso que acumula graves denuncias y millones de dólares en presuntas pérdidas al patrimonio estatal. Para la defensa, la audiencia telemática representaba una estrategia dilatoria más que una solución práctica a los problemas logísticos.
Asimismo, los abogados reclamaron que las condiciones de detención y las acusaciones de violaciones de derechos humanos que pesan sobre varios de los imputados —incluidas quejas sobre incomunicación y falta de acceso adecuado a asistencia jurídica— convierten cualquier intento de continuación remota en una afrenta al debido proceso. Estos señalamientos se inscriben dentro de un contexto más amplio de críticas al sistema judicial venezolano, que ha sido cuestionado en múltiples ocasiones por organizaciones nacionales e internacionales por falta de transparencia y cumplimiento de garantías básicas.
Ante el rechazo unánime de los defensores, la audiencia fue finalmente suspendida, y el tribunal anunció que se fijará una nueva fecha para retomar el juicio, aunque sin detallar el calendario exacto. La decisión de postergar la sesión obligó a los familiares de los acusados, que esperaban novedades sobre el desarrollo de la causa, a retirarse del Palacio de Justicia en medio de incertidumbre y preocupación.
Este no es el primer contratiempo que enfrenta Pdvsa‑Cripto. En semanas recientes, audiencias anteriores también fueron suspendidas por otras razones, incluida la recusación del fiscal por parte de la defensa —tras acusaciones de torturas y tratos degradantes en el proceso— y huelgas de hambre por parte de algunos de los acusados que denunciaron su situación de reclusión.
Pdvsa‑Cripto y las perspectivas del proceso judicial
Con la suspensión de la audiencia, el caso Pdvsa‑Cripto permanece en un punto crítico. La defensa de los acusados ya adelantó que seguirá planteando objeciones formales para garantizar que el proceso respete las garantías fundamentales y los derechos humanos, mientras que las autoridades judiciales deberán enfrentar la presión de organizar de manera adecuada la próxima sesión en la que se espera que todos los acusados estén presentes en persona ante el tribunal.
El caso ha estado marcado no solo por el enorme impacto económico que se le atribuye —varios miles de millones de dólares en presuntos desfalcos estatales—, sino también por las complejidades políticas y judiciales que lo rodean, incluyendo denuncias de opacidad desde su inicio y tensiones entre la defensa y el Ministerio Público. Ese contexto convierte a Pdvsa‑Cripto en un símbolo de los retos que enfrenta el sistema de justicia en Venezuela para abordar causas de alta repercusión sin socavar las garantías procesales que protegen a los acusados.
Con información de El Nacional




