Gran Misión Vivienda Venezuela: exministro de Chávez admite que no realizaban estudios de suelo

La organización Transparencia Venezuela denunció que diversos proyectos de la Gran Misión Vivienda Venezuela fueron edificados sobre fallas geológicas y zonas de riesgo, sin cumplir los estándares de construcción

La Gran Misión Vivienda Venezuela volvió a generar atención luego de que el exministro para la Transformación de Caracas, Farruco Sesto, afirmara durante una conferencia en Madrid que numerosos proyectos habitacionales se ejecutaron sin realizar estudios de suelo debido a la urgencia por entregar viviendas.

La declaración, pronunciada mientras defendía el programa impulsado por Hugo Chávez, reabrió el debate sobre los criterios técnicos utilizados en una de las iniciativas de infraestructura más ambiciosas del oficialismo. Además, las afirmaciones coincidieron con denuncias formuladas anteriormente por Transparencia Venezuela sobre la construcción de urbanismos en zonas consideradas de riesgo y con cuestionamientos relacionados con los costos del programa habitacional.

Gran Misión Vivienda Venezuela: exministro reconoce que no realizaban estudios de suelo

La declaración de Farruco Sesto se produjo durante su participación en el foro «Vivienda en lucha», celebrado en Madrid, donde intervino como principal expositor para presentar la experiencia de la Gran Misión Vivienda Venezuela.

El exministro, quien ocupó un papel relevante en el desarrollo del programa habitacional durante el gobierno de Hugo Chávez, describió la iniciativa como uno de los proyectos sociales más importantes ejecutados por el oficialismo y sostuvo que buscaba responder al histórico déficit de viviendas existente en el país.

Durante su intervención explicó que el Gobierno recibió una infraestructura urbana marcada por asentamientos informales ubicados principalmente en las montañas que rodean Caracas, realidad que, según afirmó, justificó la puesta en marcha de un plan de construcción masiva de viviendas.

Mientras defendía los objetivos del programa, Sesto realizó una afirmación que rápidamente concentró la atención del debate.

«No hacíamos estudios de suelo. Teníamos mucha urgencia por entregar las viviendas», expresó al explicar las condiciones bajo las cuales comenzaron numerosos proyectos habitacionales.

La declaración supone el reconocimiento de que, en distintos desarrollos, la velocidad de ejecución prevaleció sobre estudios técnicos considerados fundamentales dentro de los procesos de ingeniería civil y planificación urbana.

Los estudios geotécnicos permiten analizar las características del terreno antes de construir edificaciones, identificar posibles riesgos asociados con la estabilidad del suelo y definir el tipo de cimentación más adecuado para cada proyecto.

Ingenieros civiles consideran que estas evaluaciones constituyen una etapa esencial para garantizar la seguridad estructural de edificios, especialmente en regiones con actividad sísmica o con antecedentes de deslizamientos de tierra.

Durante la conferencia, Sesto también mostró un boceto elaborado por Hugo Chávez sobre el diseño de algunos complejos habitacionales y explicó que varias urbanizaciones fueron concebidas para levantarse en terrenos próximos a importantes vías de comunicación, incluyendo sectores cercanos a la autopista que conecta Caracas con el aeropuerto internacional.

El exministro aprovechó además su intervención para defender la gestión del oficialismo y atribuir buena parte de los problemas habitacionales acumulados durante décadas a gobiernos anteriores y al modelo económico vigente antes de la llegada del chavismo al poder.

Denuncias sobre urbanismos en zonas de riesgo reavivan las críticas al programa

Las declaraciones de Farruco Sesto coincidieron con denuncias formuladas previamente por Transparencia Venezuela sobre diversos proyectos de la Gran Misión Vivienda Venezuela.

La organización ha señalado en diferentes investigaciones que algunos desarrollos habitacionales fueron construidos en terrenos considerados de alto riesgo o sin cumplir plenamente con determinados estándares técnicos relacionados con la estabilidad del suelo.

Entre los casos mencionados figura el urbanismo Brisas del Alba, ubicado en el estado Mérida.

Según Transparencia Venezuela, ese conjunto residencial fue levantado cerca del río Albarregas, en un área declarada de alto riesgo mediante un decreto presidencial emitido en 1979.

Otro de los proyectos señalados corresponde a Ciudad Tavacare, en Barinas.

La organización sostiene que durante la ejecución de ese urbanismo se omitieron trabajos de pilotaje destinados a reforzar la estabilidad del terreno antes de iniciar la construcción de las edificaciones.

Asimismo, Transparencia Venezuela incluyó dentro de sus informes el conjunto residencial Estrellas Revolucionarias, localizado en Caracas.

En ese caso indicó que varias pantallas atirantadas previstas para contener el terreno no fueron concluidas, situación que, según sus reportes, dejó estructuras sin completar los elementos de soporte inicialmente contemplados en el proyecto.

A estas observaciones se suman denuncias formuladas durante los últimos años por beneficiarios de distintos complejos habitacionales, quienes han reportado filtraciones de agua, fallas eléctricas, problemas de drenaje y deterioro prematuro en algunas edificaciones.

Las autoridades venezolanas han defendido en diferentes oportunidades el alcance social del programa y han sostenido que millones de personas lograron acceder a una vivienda gracias a la iniciativa impulsada durante el gobierno de Hugo Chávez y continuada posteriormente por Nicolás Maduro.

Sin embargo, especialistas en urbanismo y construcción consideran que el crecimiento acelerado de un programa de esa magnitud exige controles técnicos permanentes para garantizar la seguridad de las edificaciones a largo plazo.

Costos, ejecución y planificación continúan bajo análisis

Además de los aspectos relacionados con la construcción, la Gran Misión Vivienda Venezuela también ha sido objeto de debates sobre los recursos destinados a su financiamiento.

En mayo de 2016, el entonces presidente de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), Manuel Quevedo, informó que el programa había superado el millón de viviendas construidas y señaló que la inversión acumulada alcanzaba los 73.000 millones de dólares.

Pocos meses después, Nicolás Maduro elevó esa cifra y afirmó que el presupuesto destinado al programa ascendía a 95.000 millones de dólares.

Las diferencias entre ambos montos generaron cuestionamientos por parte de distintos sectores vinculados al área de la construcción.

La Cámara Venezolana de la Construcción analizó posteriormente las cifras oficiales y estimó que cada vivienda edificada mediante el programa tendría un costo aproximado de 82.000 dólares, monto que, según esa organización, superaba ampliamente el promedio registrado en otros países de América Latina para proyectos de características similares.

Ese cálculo abrió un nuevo debate sobre la eficiencia en el uso de los recursos públicos destinados al desarrollo habitacional y sobre los mecanismos de planificación aplicados durante la ejecución de las obras.

Especialistas en infraestructura destacan que programas de gran escala requieren procesos rigurosos de planificación, supervisión técnica, estudios geológicos, controles presupuestarios y auditorías permanentes para garantizar tanto la seguridad de las edificaciones como la sostenibilidad financiera de las inversiones.

Las recientes declaraciones de Farruco Sesto han vuelto a colocar esos aspectos en el centro de la discusión pública, especialmente porque provienen de una de las personas que participó directamente en el diseño y desarrollo del programa.

La admisión sobre la ausencia de estudios de suelo en parte de los proyectos ha generado nuevas preguntas acerca de los procedimientos utilizados durante la construcción de miles de viviendas y sobre las consecuencias que esas decisiones podrían tener en el largo plazo.

Mientras continúan las evaluaciones y persisten los cuestionamientos sobre distintos desarrollos habitacionales, la Gran Misión Vivienda Venezuela vuelve a ocupar un lugar central en el debate público. Las declaraciones del exministro Farruco Sesto, unidas a las denuncias presentadas por Transparencia Venezuela y a los análisis sobre los costos del programa, reabren la discusión sobre la planificación, la supervisión técnica y la seguridad estructural de una de las iniciativas de infraestructura más grandes ejecutadas en el país durante las últimas décadas.

 Con información de EFE

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