
El presidente Gustavo Petro volvió a generar controversia tras declarar que la migración venezolana tiene su raíz en las políticas impuestas por Estados Unidos sobre Venezuela. Durante su pronunciamiento, hizo un llamado a la comprensión, a la integración y a un diálogo sincero entre el Estado colombiano y los migrantes, quienes, a su juicio, han sido víctimas tanto de exclusión como de estigmatización.
A través de sus palabras, Petro estableció un paralelismo entre los procesos de marginación social que históricamente han afectado a la juventud colombiana y la respuesta violenta de sectores de la población migrante venezolana.
El éxodo venezolano y su origen según el mandatario
Para el jefe de Estado, la crisis migratoria que ha impactado a Colombia en los últimos años no puede desligarse del bloqueo económico, las sanciones y la presión ejercida por Washington sobre Caracas. Según Petro, estas acciones generaron una emergencia humanitaria que obligó a millones de ciudadanos a abandonar su territorio en busca de condiciones mínimas de vida.
En este contexto, denunció que muchos de esos migrantes fueron recibidos en Colombia con discriminación y rechazo, especialmente por parte de ciertos sectores sociales y políticos, lo que habría desencadenado reacciones negativas por parte de algunos jóvenes venezolanos.
Violencia migrante y segregación: una lectura crítica
El presidente también se refirió al fenómeno del llamado “Tren de Aragua”, una organización criminal de origen venezolano que ha sido vinculada con hechos delictivos en varias regiones de América Latina. Petro opinó que este tipo de violencia no es un fenómeno nuevo, sino una manifestación más de la exclusión estructural que también padecieron generaciones de jóvenes colombianos.
Desde su óptica, la criminalización de la migración no resuelve los conflictos, sino que profundiza las fracturas sociales. Por ello, advirtió que la represión en países como El Salvador y el trato hostil en Estados Unidos no hacen más que devolver la violencia que ellos mismos ayudaron a generar.
Construir una convivencia compartida
Ante esta realidad, Petro propuso un nuevo enfoque basado en el reconocimiento mutuo y la construcción de un proyecto colectivo. Haciendo referencia a la experiencia de miles de colombianos que emigraron a Venezuela y encontraron allí un lugar donde levantar sus hogares, el mandatario llamó a replicar ese espíritu de solidaridad.
“La tarea ahora es levantar un techo común para quienes han cruzado la frontera en sentido contrario”, afirmó, dejando claro que el Estado debe jugar un papel activo en la integración social de los migrantes venezolanos.
Un llamado al diálogo como herramienta transformadora
Finalmente, Petro subrayó que el diálogo debe convertirse en la base de una política migratoria justa y efectiva. Frente al discurso de la exclusión y la represión, planteó una ruta de encuentro que permita atender las causas estructurales de la violencia, construir ciudadanía binacional y garantizar la dignidad de todos los habitantes del territorio colombiano.
Según su visión, solo mediante la escucha y el entendimiento será posible superar los miedos, frenar los estigmas y evitar que los errores del pasado sigan reproduciéndose en nuevas generaciones.
El tren de Aragua no es más que una repetición de las últimas violencias en Colombia, las de la segregación de su juventud popular. La migración venezolana, provocada por los EEUU, fué discriminada en Colombia y eso lo sintieron los jóvenes venezolanos que respondieron con… https://t.co/Isy8nVwj5t
— Gustavo Petro (@petrogustavo) July 27, 2025


