
El más reciente informe de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) reveló que casi 400.000 colombianos solicitaron asilo en 2024, ubicando al país como el tercero en el mundo con mayor número de peticiones, solo detrás de Sudán y Venezuela. La cifra, que alcanza los 393.000 registros, marca un incremento sostenido durante los últimos cuatro años y se constituye en la más alta desde 2007, cuando se había reportado un pico cercano a medio millón de solicitudes.
Un ascenso sostenido en los últimos años
De acuerdo con los datos oficiales de ACNUR, el aumento de solicitudes no es un fenómeno aislado. En 2021 fueron 81.000, en 2022 ascendieron a 127.000 y en 2023 alcanzaron las 299.000.
El salto de más de 90.000 peticiones adicionales entre 2023 y 2024 refleja una tendencia constante que coincide con el periodo del actual gobierno colombiano. Este panorama convierte al país en un epicentro de expulsión de población en busca de protección internacional.
Factores detrás del éxodo
El informe no profundiza en las causas específicas, pero expertos consultados por ACNUR señalan que la persistencia de la violencia armada, la inseguridad en los territorios, el desempleo y la falta de garantías sociales han motivado a miles de colombianos a salir del país.
Muchos de ellos recurren al asilo como último recurso, al considerar que su vida o su estabilidad está en riesgo si permanecen en Colombia.
Recomendaciones de la ONU
Más allá de las cifras, el organismo internacional hizo un llamado a que esta situación deje de ser invisible para la política nacional.
ACNUR recalcó que el Estado colombiano tiene la obligación de asumir esta realidad como una responsabilidad urgente, diseñando políticas que ataquen las causas de la migración forzada y que, a su vez, fortalezcan la protección de los ciudadanos dentro de las fronteras nacionales.
El antecedente de 2007
Aunque las cifras de 2024 son alarmantes, no constituyen un récord absoluto. En 2007, Colombia llegó a registrar casi 500.000 solicitudes de asilo en el exterior, producto de la intensificación del conflicto armado en varias regiones del país.
Sin embargo, la recurrencia del fenómeno demuestra que, a pesar de avances parciales en la construcción de paz, persisten dinámicas estructurales que siguen expulsando población.
Un desafío para el futuro
La magnitud de las cifras pone en evidencia la necesidad de replantear la política migratoria interna y externa. Mientras el mundo reconoce el impacto del éxodo colombiano, dentro del país el tema ha pasado inadvertido en la agenda pública.
Atender este fenómeno implica no solo brindar seguridad, sino también generar oportunidades económicas y sociales que eviten que cientos de miles de ciudadanos vean en el exilio su única salida.


