La selva del Darién, durante años sinónimo de peligro y esperanza para miles de migrantes, vive un momento sin precedentes. Las estadísticas muestran una reducción drástica del paso irregular hacia Norteamérica, marcando el cierre de un ciclo que involucró a más de un millón de personas desde 2021. Factores políticos en Estados Unidos, decisiones judiciales y nuevas dinámicas regionales se combinan para explicar este giro en la migración continental.
De récords a cifras mínimas
En octubre de 2022, Panamá reportó 40.593 venezolanos atravesando el Darién en un solo mes, reflejo de la política de Estatus de Protección Temporal (TPS) impulsada por el entonces presidente Joe Biden. Entre 2022 y 2024, unos 700.000 ciudadanos de Venezuela se aventuraron por la peligrosa selva. Sin embargo, para junio de 2025 el flujo cayó casi a cero: solo un migrante cruzó la frontera selvática. La decisión del actual mandatario Donald Trump de terminar ese estatus especial explica gran parte de este desplome.
El gobierno republicano intensificó deportaciones masivas, apoyándose en la Ley 1798 de seguridad nacional para expulsar a supuestos pandilleros y criminales latinoamericanos. Según el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), en apenas cien días 65.000 extranjeros fueron removidos, incluidos integrantes del Tren de Aragua y de la MS-13. No obstante, una corte federal de apelaciones bloqueó la aplicación de esa norma en varios estados del sur, manteniendo vigente el TPS y frenando parte de las expulsiones.
Migración inversa y efectos regionales
Mientras el tránsito norte se derrumba, se observa un flujo en sentido contrario. La Oficina de Derechos Humanos de la ONU documentó más de 10.000 retornos a través del Darién entre enero y agosto de 2025. El director del Observatorio de Migración Colombia, Erik Fabián Jerena Montiel, detalló que el 50 % de los viajeros retorna a Venezuela, un 30 % se queda en Colombia y el resto continúa hacia otros países. Este fenómeno reduce los ingresos de grupos criminales que lucraban con el paso de migrantes y abre la puerta a nuevas oportunidades económicas en zonas fronterizas.
Colombia alberga actualmente 2,8 millones de venezolanos, de los cuales 2,3 millones cuentan con Permiso de Protección Temporal. Sin embargo, alrededor de 500.000 permanecen en situación irregular, lo que ha motivado la creación del PEP Tutor, un programa que busca regularizar a padres con hijos escolarizados. Expertos advierten que se necesita renovar la agenda de integración socioeconómica, dado que casi el 80 % de los migrantes está en edad productiva y puede contribuir al desarrollo local.
El fin del éxodo por el Darién refleja cómo las decisiones políticas en Washington repercuten en todo el continente. Las rutas cambian, las cifras caen y surgen nuevos desafíos: retornos forzados, integración de quienes se quedan y control de redes criminales. Lo que alguna vez fue un corredor de esperanza y tragedia se convierte ahora en símbolo de un reajuste migratorio que redefine la movilidad humana en América.
Con información de El País


