Colombia continúa consolidándose como el principal destino y refugio para la migración venezolana en América Latina. Según los resultados de la Encuesta Pulso de la Migración, presentados el 21 de octubre por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el 64,1 % de los ciudadanos venezolanos en el país participa activamente en el mercado laboral.
La investigación, que cuenta con el respaldo del Banco Mundial y el acompañamiento técnico de la Universidad del Rosario, ofrece una visión precisa de la situación económica, social y educativa de la población migrante, al tiempo que evidencia los avances y desafíos de su integración en Colombia.
Un estudio que traza el mapa humano de la migración
La octava ronda de la encuesta se realizó entre mayo y julio de 2025, abarcando 23 ciudades capitales y áreas metropolitanas, entre ellas Bogotá, Medellín, Barranquilla, Cúcuta y Cali. Participaron 7.532 personas y 4.110 hogares, con una población de referencia cercana al millón de migrantes.
El estudio busca apoyar la formulación de políticas públicas que promuevan la inclusión y garanticen derechos básicos a quienes han debido abandonar Venezuela. En palabras de los analistas del DANE, la encuesta es “una herramienta esencial para entender la magnitud de la movilidad humana y su impacto económico y social en el país”.
Integración laboral: avances con retos pendientes
El informe revela que más de seis de cada diez migrantes venezolanos están vinculados al trabajo formal o informal en Colombia. Además, un 17,6 % se dedica a labores del hogar y un 5,1 % busca empleo activamente.
Aunque las cifras muestran avances en inclusión laboral, los expertos advierten sobre la persistencia de la informalidad y la falta de acceso a prestaciones sociales. Solo un 42,7 % de los mayores de 15 años tiene una cuenta bancaria o vínculo con el sistema financiero, lo que refleja limitaciones para la estabilidad económica a largo plazo.
El 84,1 % de los migrantes también señaló que algún familiar aún en Venezuela planea reunirse con ellos en Colombia, lo que sugiere que la movilidad continúa siendo un proceso vivo y en expansión.
Salud y educación: derechos aún desiguales
En el ámbito de la salud, el 70,1 % de los migrantes afirmó estar afiliado al sistema colombiano, mientras que el 29,9 % restante aún carece de cobertura. Entre quienes no están afiliados, tres de cada cuatro mencionaron la falta de documentos legales como el principal obstáculo.
El panorama educativo también plantea desafíos: el 22,5 % de los hogares reportó que al menos un menor en edad escolar no asiste a clases, ya sea por dificultades económicas, movilidad constante o falta de cupos.
Estos indicadores, según el DANE, evidencian la necesidad de reforzar los mecanismos de inclusión social y garantizar que los niños y adolescentes migrantes no queden fuera del sistema educativo colombiano.
Antes de migrar: una población productiva y joven
Los datos muestran que, antes de llegar a Colombia, el 54,7 % de los migrantes venezolanos ya trabajaba y el 21,5 % estudiaba, lo que confirma que se trata de una población joven, activa y con potencial de aporte al desarrollo del país.
Entre los mayores de 25 años, ocho de cada diez se encontraban empleados antes de emigrar, y buena parte de ellos ha logrado reinsertarse laboralmente en Colombia, especialmente en sectores como el comercio, la construcción y los servicios.
Las mujeres migrantes: protagonistas y más vulnerables
El estudio subraya una brecha de género significativa en las necesidades no cubiertas.
Entre las mujeres encuestadas, el 24,4 % señaló la falta de ingresos o empleo como su principal preocupación, seguida por el 18,5 % que mencionó el acceso a vivienda y el 15,4 % que destacó la dificultad para obtener alimentos.
Estos datos confirman que la integración plena pasa también por fortalecer políticas con enfoque de género, que atiendan las particularidades de las mujeres migrantes y sus familias.
Hacia una integración sostenible
El balance general muestra un progreso sostenido en la inclusión de los migrantes venezolanos en Colombia, pero también vacíos estructurales que requieren atención prioritaria.
La formalización laboral, la ampliación del acceso a salud y educación, y la simplificación de trámites migratorios son claves para consolidar este proceso. Según el DANE, el desafío no es solo estadístico, sino humano y político: garantizar que quienes llegaron buscando refugio encuentren también oportunidades, estabilidad y dignidad.
Con información de El Tiempo


