
El gobierno de Estados Unidos confirmó este martes, 21 de octubre, un nuevo ataque militar contra una embarcación presuntamente vinculada al narcotráfico en el Pacífico oriental, frente a las costas de Colombia.
La operación, dirigida por el Departamento de Defensa bajo la administración del presidente Donald Trump, representa una expansión geográfica de la campaña antidrogas que hasta ahora se concentraba en el Caribe, donde en los últimos meses se habían destruido siete embarcaciones cerca de Venezuela.
El incidente, difundido inicialmente por medios estadounidenses y luego confirmado por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, se produjo en medio de la creciente tensión regional por la ofensiva militar norteamericana en el hemisferio.
El ataque: imágenes de un bombardeo en el mar
El secretario Hegseth compartió en su cuenta de X (antes Twitter) un video de 23 segundos que muestra el momento exacto del impacto. En las imágenes se observa una pequeña lancha rápida navegando a alta velocidad antes de ser alcanzada por un proyectil. Segundos después, la nave se incendia por completo y desaparece bajo una columna de humo.
Según Hegseth, la acción constituyó un “ataque cinético letal” contra un buque que operaba “bajo una Organización Terrorista Designada” y que “transportaba narcóticos a través del Pacífico oriental”.
“Nuestra inteligencia tenía conocimiento de que la embarcación estaba involucrada en contrabando ilícito de drogas y transitaba por una ruta identificada como corredor del narcotráfico”, explicó el funcionario.
Aunque el punto exacto del operativo no fue revelado, un portavoz del Departamento de Defensa citado por CBS News aseguró que el hecho ocurrió en aguas internacionales frente a las costas de Colombia.
Dos tripulantes muertos y silencio sobre su identidad
De acuerdo con la versión oficial, dos personas que se encontraban a bordo murieron tras el bombardeo. Hegseth los calificó de “narcoterroristas”, aunque no se han revelado sus identidades ni nacionalidades.
El secretario evitó precisar qué organización criminal estaría detrás de la embarcación, limitándose a afirmar que “el ataque responde a una estrategia integral para proteger al pueblo estadounidense del veneno que estas redes intentan introducir en nuestras fronteras”.
La declaración, con un tono marcadamente bélico, fue acompañada por un mensaje político:
“Así como Al Qaeda libró una guerra contra nuestra patria, estos cárteles libran una guerra contra nuestra frontera y nuestra gente. No habrá refugio ni perdón, solo justicia”, concluyó Hegseth.
Expansión de la ofensiva militar estadounidense
El bombardeo marca un cambio significativo en la estrategia de Washington, que había concentrado sus operaciones previas en el Caribe, especialmente cerca de las costas de Venezuela, bajo el argumento de combatir el tráfico de drogas controlado por redes vinculadas al chavismo.
El movimiento hacia el Pacífico colombiano sugiere una ampliación del teatro de operaciones hacia una región clave para las rutas del narcotráfico entre Sudamérica y Centroamérica.
De acuerdo con expertos consultados por medios internacionales, el océano Pacífico es una vía crítica para el transporte de cocaína hacia México y Estados Unidos, utilizando embarcaciones semisumergibles y lanchas rápidas difíciles de rastrear.
Washington sostiene que su objetivo es “neutralizar las capacidades logísticas de los carteles” y “evitar que sustancias ilícitas lleguen a territorio estadounidense”.
Tensiones y reacciones regionales
Aunque el gobierno colombiano no se ha pronunciado oficialmente sobre el ataque, analistas de seguridad expresaron preocupación por la falta de coordinación bilateral y por la posibilidad de que las operaciones estadounidenses se desarrollen sin consulta previa en áreas cercanas a su jurisdicción marítima.
Fuentes militares en Bogotá señalaron que Colombia “no participó directamente en la operación” y que el país “mantiene una política de cooperación antidrogas con respeto a la soberanía nacional”.
El ataque también ocurre en un contexto político delicado, pues se produce pocos días después de que Donald Trump autorizara operaciones encubiertas de la CIA en Venezuela y prometiera “acciones más contundentes contra el narcotráfico en la región”.
Una operación con mensaje político
Más allá del aspecto militar, el bombardeo tiene una lectura política: refuerza la imagen de una Casa Blanca dispuesta a usar la fuerza extraterritorial para frenar el narcotráfico y enviar una señal de advertencia a gobiernos de la región.
Al tiempo que el video del ataque se viralizaba en redes, voces críticas en Washington cuestionaron la falta de transparencia y el riesgo de daños colaterales en operaciones sin supervisión judicial internacional.
Mientras tanto, el mar del Pacífico, entre Colombia y Centroamérica, se convierte en un nuevo escenario de la guerra global contra las drogas, un conflicto que, lejos de disminuir, parece entrar en una fase de intensificación militar y geopolítica.
Yesterday, at the direction of President Trump, the Department of War conducted a lethal kinetic strike on a vessel being operated by a Designated Terrorist Organization and conducting narco-trafficking in the Eastern Pacific.
The vessel was known by our intelligence to be… pic.twitter.com/BayDhUZ4Ac
— Secretary of War Pete Hegseth (@SecWar) October 22, 2025
Con información de El Tiempo


