Migración venezolana impulsa un mercado de consumo de 10.500 millones de dólares en América Latina

◉ La inserción de la migración venezolana en el mercado laboral modificó las perspectivas en ocho países de la región. 41% no tiene acceso a servicios financieros

La migración masiva de ciudadanos venezolanos ha dejado de ser solo un fenómeno humanitario para convertirse en un factor económico determinante en América Latina.
Según un estudio presentado por la consultora Equilibrium, con sede en Lima, la presencia de cerca de siete millones de venezolanos en la región ha generado un mercado de consumo valorado en 10.500 millones de dólares, que está transformando las economías locales y la estructura laboral en los países receptores.

El informe, difundido en Washington durante un encuentro del centro de análisis Diálogo Interamericano, destaca que los migrantes venezolanos no solo aportan su fuerza laboral, sino que también han creado un nuevo circuito de consumo y producción en sectores clave como vivienda, alimentación, educación y salud.

Un nuevo poder de compra regional

De acuerdo con el estudio, la mayor parte del gasto de los migrantes venezolanos se concentra en los países donde se han establecido, principalmente Colombia, Perú, Chile y Ecuador, que juntos reúnen más del 60 % de la diáspora.

Los datos revelan que un tercio de los gastos corresponde a alojamiento, 25 % a alimentación, y cerca de 10 % a educación y salud.

“El consumo de los venezolanos en el extranjero es un motor de la economía local”, explicó David Licheri, director de Equilibrium. “No solo alquilan viviendas y compran alimentos, sino que también demandan servicios, impulsando microeconomías en sectores urbanos y periféricos”.

Aunque muchos migrantes viven en condiciones laborales precarias, su actividad diaria ha creado una red de consumo sostenido que dinamiza las ciudades donde residen. Este fenómeno, además, ha contribuido a la diversificación del comercio y al surgimiento de nuevas oportunidades para emprendedores locales.

Remesas y desigualdad laboral

A diferencia de otras diásporas, el estudio señala que las remesas enviadas desde América Latina hacia Venezuela son limitadas, debido a que los ingresos en los países receptores no son significativamente más altos que los del país de origen.

La situación cambia, sin embargo, para los 1,1 millones de venezolanos que residen en Estados Unidos y Europa, quienes cuentan con mejores salarios y pueden enviar dinero regularmente a sus familiares.

La investigación subraya un dato preocupante: el 41 % de los migrantes venezolanos no tiene acceso a servicios financieros, lo que los excluye de los sistemas bancarios y limita su capacidad de ahorro o inversión.
Esta brecha se profundiza por la alta informalidad laboral, que afecta al 82 % de los trabajadores venezolanos en la región, según el informe.

Impacto fiscal y aportes al desarrollo

Más allá del consumo, la diáspora venezolana también genera impactos positivos en los ingresos fiscales de los países receptores.

El estudio revela que la contribución de los migrantes representa entre el 1,91 % del presupuesto nacional en Colombia y el 0,32 % en Costa Rica, cifras que evidencian un aporte tangible al sostenimiento de los Estados.

En países como Perú y Ecuador, los venezolanos que han logrado insertarse en la economía formal han triplicado su contribución tributaria en los últimos tres años.

En Perú, por ejemplo, un migrante con empleo formal aportaba en 2021 unos 133 dólares anuales al fisco, cifra que ascendió a 358 dólares en 2024. En Ecuador, el crecimiento fue similar: de 84 a 243 dólares en el mismo periodo.

Estos datos reflejan que la integración laboral formal es clave para maximizar los beneficios económicos de la migración, reduciendo al mismo tiempo la presión sobre los sistemas sociales y aumentando la recaudación fiscal.

Desigualdad y oportunidades

Las diferencias salariales entre quienes trabajan formalmente y quienes permanecen en la informalidad son abismales.

En Colombia, un venezolano con contrato legal gana en promedio 427 dólares mensuales, mientras que en el sector informal apenas alcanza los 100 dólares. En Chile, las cifras se elevan a 958 dólares frente a 495, respectivamente.

A pesar de estas desigualdades, la inserción laboral ha permitido a millones de venezolanos construir estabilidad económica y contribuir al crecimiento local.

Los especialistas destacan que la capacitación profesional y la simplificación de los trámites migratorios podrían potenciar aún más el impacto positivo de esta comunidad en las economías de acogida.

Una migración que transforma la región

El estudio de Equilibrium confirma que la migración venezolana ya no es solo una crisis humanitaria, sino una fuerza económica estructural que reconfigura los mercados de trabajo, consumo y servicios en América Latina.

Con un gasto superior a los 10.500 millones de dólares anuales, los migrantes se han convertido en actores decisivos del desarrollo regional, generando nuevos flujos comerciales y fiscales.

No obstante, el reto persiste: formalizar su participación económica y garantizar derechos básicos para que su integración sea sostenible y equitativa.

La diáspora venezolana, más allá del drama del exilio, se consolida como un motor silencioso de crecimiento y transformación social en América Latina.

Con información de Diario Las Américas

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