
Los migrantes venezolanos continúan consolidándose como un pilar dentro del mercado laboral colombiano. De acuerdo con el estudio “+Inclusión laboral y socioeconómica de la población migrante”, elaborado por la Fundación Andi y la Fundación Santo Domingo, la mayoría de estos trabajadores se desempeña en tres áreas económicas: alojamiento y servicios de comida (20,3 %), comercio y reparación de vehículos (19,9 %), y suministro de electricidad, gas, agua y gestión de desechos (14,7 %).
El informe, publicado el 4 de noviembre, analiza cómo esta población ha logrado integrarse pese a los desafíos de acceso al empleo formal, y plantea recomendaciones para mejorar su inserción económica y social.
Sectores que concentran la mayor fuerza laboral venezolana
El estudio evidencia una alta concentración en actividades de servicios y oficios básicos, donde los migrantes han encontrado mayores oportunidades, aunque con condiciones laborales a menudo informales.
Por el contrario, su participación en áreas como la educación, salud, administración pública y defensa es mínima, debido a barreras relacionadas con la validación de títulos, la experiencia previa no reconocida y la discriminación laboral.
De manera llamativa, el documento resalta la baja presencia de venezolanos en el sector agropecuario, a diferencia de lo observado en otros países de acogida. Esto refleja un proceso de urbanización acelerado y una inserción laboral predominantemente en zonas metropolitanas como Bogotá, Medellín, Barranquilla y Cúcuta.
Una brecha laboral que comienza a cerrarse
El informe también destaca una mejora progresiva en las tasas de empleo.
A inicios de 2024, el desempleo entre migrantes venezolanos se ubicaba en 11,1 %, pero hacia finales del año bajó a 10,1 %, ligeramente por debajo del promedio nacional (10,2 %).
Pese a ello, casi la mitad de los migrantes (48,5 %) afirma haber tenido dificultades para encontrar empleo, principalmente por falta de experiencia certificada o limitaciones documentales.
El grupo más afectado es el de adultos entre 25 y 54 años (54 %), seguido por mayores de 55 años (40,4 %) y jóvenes entre 15 y 24 años (38,5 %).
Según los investigadores, esto sugiere que la población económicamente activa enfrenta la mayor competencia por puestos calificados, mientras que los jóvenes se benefician de una mayor flexibilidad en el mercado informal.
Hacia una inclusión laboral con enfoque empresarial
El estudio forma parte de una agenda nacional de inclusión social y económica impulsada por las fundaciones Andi y Santo Domingo, que busca involucrar activamente al sector privado.
Para Daniel Gonzales, director de Inversión Social de la Fundación Santo Domingo, la migración debe ser vista como una oportunidad de crecimiento, no como una carga.
“La migración representa una oportunidad para fortalecer el capital humano, dinamizar la economía y construir sociedades más prósperas. El desafío está en crear mecanismos que integren el talento migrante con la demanda empresarial”, afirmó.
Como parte de esa visión, anunció el lanzamiento de NOVA, una iniciativa que articulará bilingüismo, empleabilidad y migración para promover la innovación y productividad con equidad.
Ejemplos de éxito y permanencia laboral
El informe recoge casos de empresas que han implementado rutas de inclusión sostenibles, como la compañía Claro, que desde 2019 ha vinculado 1.379 trabajadores en situación de vulnerabilidad, tanto colombianos como venezolanos.
Esta iniciativa ha movilizado más de 1.200 millones de pesos y alcanzado un índice de permanencia laboral del 60 %, lo que demuestra que la integración puede generar beneficios tangibles para ambas partes.
El enfoque empresarial ha permitido equilibrar la contratación entre población local y migrante, fomentando entornos de trabajo diversos e inclusivos que fortalecen la cohesión social.
Recomendaciones para una política sostenible
Entre las estrategias propuestas por las fundaciones destacan:
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Facilitar la convalidación de competencias y títulos extranjeros.
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Promover rutas de contratación inclusivas y acceso a la formalización laboral.
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Consolidar alianzas entre empresas, gobiernos y organismos internacionales.
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Ampliar programas de formación y bilingüismo para mejorar la competitividad.
Para Catalina Martínez Guzmán, directora ejecutiva de la Fundación Andi, el reto va más allá de la creación de empleos:
“La inclusión laboral no se resuelve únicamente con más oferta. Se requiere comprender los retos de la movilidad humana y construir entornos equitativos y culturalmente diversos”.
Una oportunidad para el desarrollo binacional
La experiencia de los migrantes venezolanos en Colombia es hoy una muestra del potencial económico y humano que representa la migración bien gestionada.
Si las políticas públicas y el sector empresarial logran articularse con eficacia, Colombia no solo consolidará su papel como país de acogida, sino también como referente regional en inclusión socioeconómica, demostrando que la movilidad humana puede convertirse en motor de innovación, productividad y desarrollo sostenible.
📊La @FundacionANDI y la @F_Santo_Domingo revelaron que la inclusión laboral de la población migran es una oportunidad estratégica para el desarrollo económico y social de Colombia.
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Con información de El País de Cali


