
El movimiento migratorio en la frontera terrestre entre Venezuela y Colombia ha experimentado un giro notable durante 2025, con un aumento importante de venezolanos regresando por el estado Táchira, según expertos en temas fronterizos. La cifra de retornos supera las expectativas previas y contrasta fuertemente con la disminución de salidas definitivas hacia el exterior.
Analistas atribuyen este fenómeno a múltiples factores, incluidos los obstáculos para legalizar la estadía en países vecinos y otros lugares de destino, lo que ha modificado las dinámicas de movilidad internacional de venezolanos.
Un incremento sin precedentes en los retornos
Expertos en fronteras y migración señalan que más de 150.000 venezolanos entraron de nuevo al país a través de pasos fronterizos de Táchira durante 2025, lo que representa un incremento de alrededor del 73% en comparación con periodos previos, comentó el especialista William Gómez en medios locales. Este crecimiento indica una reconfiguración en la manera en que las personas se desplazan entre Venezuela y Colombia, con un giro desde salidas hacia el exterior hacia regresos desde la vecina nación.
Mientras tanto, el número de emigrantes que abandonó Venezuela de forma definitiva cerró el año con cerca de 111.000, mostrando una desaceleración del éxodo. La diferencia entre estas cifras apunta a una migración más fluida y menos lineal, en la que muchos optan por intentar una estancia temporal fuera del país o probar suerte en otras naciones antes de regresar.
Obstáculos legales y efectos en las decisiones
Una de las causas principales de este fenómeno, según Gómez, es la dificultad creciente para conseguir estatus legal en países receptores. En Colombia, por ejemplo, el proceso para obtener una visa de visitante exige un trámite costoso, y de cada 100 solicitudes sólo alrededor de 10 logran aprobación por parte de la Cancillería, lo que limita considerablemente las posibilidades de permanencia regular para migrantes venezolanos.
A esto se suma la suspensión de vías de asilo y del Permiso de Protección Temporal (PPT), herramientas que previamente facilitaron la regularización de grandes grupos de venezolanos. Sin esos mecanismos disponibles, miles de personas quedan en situaciones de vulnerabilidad, sin acceso formal a empleo o servicios, lo que puede acelerar decisiones de retorno voluntario o forzado.
Transformaciones en el perfil de los migrantes
Las características de quienes cruzan la frontera han cambiado también. El flujo de los denominados “caminantes”, es decir, quienes emprendían trayectos largos a pie hacia destinos como Estados Unidos o países del Cono Sur, ha disminuido significativamente. Este descenso se refleja en estadísticas que señalan una caída de hasta el 80% de migrantes saliendo de Venezuela bajo esta modalidad.
Contrariamente, se observa con mayor frecuencia venezolanos que regresan caminando o utilizando pasos terrestres tradicionales, sobre todo a través del puente internacional Simón Bolívar entre San Antonio del Táchira y Villa del Rosario en Norte de Santander, que continúa siendo un punto neurálgico de movilidad binacional.
Factores coyunturales y reprivatización de rutas
A finales de 2025, el incremento de salidas terrestres también se vio impulsado por la suspensión de vuelos internacionales y de operaciones marítimas en el Caribe, lo que redujo las opciones de transporte formal y obligó a muchos a retornar o migrar a pie o usando rutas terrestres. Este repunte en la movilidad terrestre representó cerca del 60% del total anual, reflejando cómo cambios en las conexiones aéreas y marítimas repercuten directamente en las decisiones de movilidad transfronteriza.
Este fenómeno no ocurre en aislamiento: en toda la región hay una tendencia similar de “migración circular”, en la que personas se mueven de un país a otro buscando mejores condiciones temporales y en algunos casos regresan a su lugar de origen antes de optar por una nueva salida.
Expectativas ante un futuro incierto
A pesar del aumento de retornos por Táchira, especialistas advierten que aún no existe un escenario de estabilidad sostenible que impulse un retorno masivo y permanente. Las condiciones internas en Venezuela, combinadas con dificultades para acceder a estatus legal en el exterior, generan una situación de incertidumbre que mantiene a la comunidad migrante en constante evaluación de riesgos y oportunidades.
Muchos venezolanos en el extranjero continúan con la esperanza de mejorar su estatus migratorio o de asegurar mejores condiciones de vida fuera de sus fronteras, mientras que otros consideran el retorno como una opción temporal antes de emprender nuevos desplazamientos.
Un fenómeno en evolución
El aumento del retorno de venezolanos por la frontera con Colombia ilustra cómo las condiciones migratorias globales y regionales pueden transformar patrones de movilidad. Lo que hace unos años era un movimiento predominantemente hacia afuera se convierte, en ciertos momentos, en retornos significativos cuando las perspectivas en el extranjero se tornan más inciertas o inaccesibles.
El caso del estado Táchira y de sus pasos fronterizos ofrece una ventana clara a estas dinámicas cambiantes, donde los migrantes deben equilibrar riesgos, derechos y oportunidades en un contexto de cambios constantes y desafíos estructurales.
Con información de El Impulso



