
La economía colombiana cerró 2025 con un crecimiento anual de 2,6 %, según informó el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) al presentar el balance completo del Producto Interno Bruto (PIB). Aunque el resultado supera el desempeño de 2024, cuando la expansión fue de 1,5 %, el ritmo de recuperación mostró contrastes sectoriales y una desaceleración en el tramo final del año.
En el cuarto trimestre, la actividad productiva avanzó 2,3 % frente al mismo periodo del año anterior, cifra que quedó por debajo de las expectativas del mercado. A ello se sumó un comportamiento dispar entre sectores: mientras comercio, servicios y administración pública dinamizaron el crecimiento, la minería y la construcción continuaron rezagadas. Desde el enfoque de la demanda, el consumo volvió a ser el principal sostén de la economía, en un contexto donde la inversión evidenció señales de fragilidad hacia diciembre.
Los motores del crecimiento
Desde la perspectiva de la oferta, tres grandes renglones explicaron buena parte del avance económico en 2025. El más relevante fue el agregado de comercio, transporte y alojamiento, que registró un crecimiento anual de 4,6 % y aportó 0,9 puntos porcentuales al valor agregado. Este sector se consolidó como el mayor contribuyente del año, impulsado por la recuperación del gasto de los hogares y la mayor movilidad interna.
En segundo lugar se ubicaron las actividades de administración pública, defensa, educación y salud, con una expansión de 4,5 % en el año y una contribución de 0,8 puntos porcentuales. En el cuarto trimestre, este segmento fue incluso más determinante, al crecer 4,8 % anual y convertirse en el principal soporte del desempeño económico al cierre del ejercicio.
El tercer dinamizador fueron las actividades artísticas, de entretenimiento y otros servicios, que registraron un notable crecimiento de 9,9 % en el acumulado anual. Su contribución, aunque menor en términos absolutos (0,4 puntos porcentuales), refleja un repunte significativo en sectores asociados al esparcimiento y la cultura. Entre octubre y diciembre, este grupo mostró el mayor dinamismo trimestral, con un incremento de 11,5 % anual.
Otros sectores sumaron al resultado, aunque con menor incidencia. La agricultura creció 3,1 %, la industria manufacturera 1,9 % y las actividades inmobiliarias 2 %. En conjunto, estos renglones aportaron estabilidad, pero no lideraron la expansión.
Sectores rezagados y recuperación desigual
No todos los componentes productivos acompañaron la tendencia positiva. La explotación de minas y canteras cayó 6,2 % en 2025, restando 0,3 puntos porcentuales al valor agregado. En el cuarto trimestre, la contracción fue de 2,9 %, reflejando una persistente debilidad en el sector extractivo, influida por menores niveles de producción y condiciones internacionales menos favorables.
La construcción tampoco logró repuntar. Cerró el año con una caída de 2,8 %, que restó 0,1 puntos porcentuales al resultado total. Entre octubre y diciembre, la actividad disminuyó 2,6 % anual, confirmando que este renglón continúa “colgado” en la dinámica económica general.
Esta divergencia sectorial explica por qué la recuperación no fue homogénea. Mientras los servicios avanzaron con mayor firmeza, las actividades vinculadas a infraestructura y recursos naturales enfrentaron un entorno más complejo.
Consumo, el gran sostén de la economía
Desde el enfoque de la demanda, el crecimiento de 2,6 % estuvo respaldado principalmente por el gasto de consumo final, que aumentó 4,2 % en el año y representó 87,7 % del total del gasto. Tanto los hogares como el gobierno fueron determinantes para sostener la actividad económica.
La formación bruta de capital —indicador que refleja la inversión— creció 2,1 % en el acumulado anual, con una participación de 16,5 %. No obstante, su comportamiento fue irregular. En el cuarto trimestre, la inversión se contrajo 9,3 % anual y 8,9 % frente al trimestre anterior, lo que evidencia una pérdida de impulso hacia el cierre del año.
En el frente externo, las exportaciones crecieron 1,8 %, mientras que las importaciones avanzaron 8,4 %, reflejando una demanda interna más robusta que el dinamismo del sector externo. Este desequilibrio sugiere que el crecimiento estuvo más apoyado en el mercado doméstico que en el comercio internacional.
El pulso del último trimestre
Entre octubre y diciembre, el PIB aumentó 2,3 % anual, por debajo del 3,6 % registrado en el tercer trimestre. Este descenso en la velocidad de expansión contribuyó a que el resultado anual quedara por debajo de algunas proyecciones privadas, que estimaban un crecimiento trimestral entre 2,4 % y 3 %.
Durante ese periodo, las actividades artísticas y otros servicios volvieron a destacar, al crecer 11,5 % anual y aportar 0,5 puntos porcentuales al resultado. El suministro de electricidad, gas y agua avanzó 2,9 %, mientras que la industria manufacturera lo hizo a un ritmo más moderado de 1 %.
En contraste, información y comunicaciones cayó 1,2 %, construcción retrocedió 2,6 % y minería disminuyó 2,9 %. Estas cifras reflejan que el cierre del año estuvo marcado por contrastes entre sectores dinámicos y otros que continúan enfrentando dificultades estructurales.
Balance general
El crecimiento de 2,6 % en 2025 representa una mejora frente al año anterior, pero muestra una expansión apoyada principalmente en servicios y consumo, con debilidad persistente en minería y construcción. La desaceleración del cuarto trimestre y la caída de la inversión al cierre evidencian desafíos para consolidar un repunte más sólido y sostenible.
El reto hacia adelante será equilibrar la dinámica sectorial, fortalecer la acumulación de capital y lograr que el crecimiento sea más amplio y menos dependiente del gasto corriente. Mientras tanto, las cifras del Dane dibujan un panorama de recuperación moderada, con avances visibles, pero todavía lejos de un ritmo vigoroso y homogéneo.
Con información de El Tiempo


