
Luego de más de cinco días de protesta extrema, los familiares de presos políticos recluidos en el centro de detención Zona 7, en Boleíta, anunciaron el levantamiento de la huelga de hambre que mantenían desde el pasado 14 de febrero. La decisión se produjo tras confirmarse la aprobación de la Ley de Amnistía por parte de la Asamblea Nacional, un hecho que representó para las manifestantes un avance en sus demandas.
La información fue difundida por el Comité por la Libertad de los Luchadores Sociales, organización que acompañó de cerca la protesta y monitoreó el estado de salud de las mujeres que participaron en el ayuno voluntario. El gesto fue interpretado como una señal de alivio tras la sanción parlamentaria, aunque las familiares reiteraron que la lucha por la liberación total de los detenidos continúa.
134 horas de resistencia
La medida de presión se extendió durante 134 horas, poco más de cinco días y medio sin ingerir alimentos. El desgaste físico fue progresivo y evidente. De las diez mujeres que iniciaron la acción, nueve debieron abandonar la protesta de manera escalonada debido a descompensaciones severas, cuadros de debilidad y síntomas asociados a la privación prolongada de comida.
Durante ese periodo, el grupo permaneció a las afueras del recinto de reclusión, en una vigilia permanente que combinó pancartas, consignas y mensajes dirigidos a las autoridades. El objetivo era visibilizar la situación de los privados de libertad por motivos políticos y exigir su excarcelación inmediata.
Al momento del anuncio, solo una mujer continuaba en ayuno activo, manteniendo la presión simbólica hasta que se confirmó la aprobación de la normativa en el Parlamento.
Una ley que abrió la puerta al cese
La decisión de levantar la huelga estuvo directamente vinculada al avance legislativo. La Asamblea Nacional aprobó por unanimidad la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, instrumento que contempla beneficios jurídicos relacionados con diversos eventos políticos ocurridos en los últimos años.
Para las familiares, la sanción del texto representó un primer paso hacia la liberación de sus parientes, aunque reconocen que aún resta conocer los mecanismos de aplicación y los tiempos de ejecución. La expectativa ahora se centra en la publicación en Gaceta Oficial y en las decisiones que adopten las instancias encargadas de evaluar los casos.
El Comité por la Libertad de los Luchadores Sociales destacó que la protesta cumplió su propósito de llamar la atención sobre la situación humanitaria dentro de los centros de detención y de presionar por respuestas institucionales.
“Hasta que el último salga”
Yessie Orozco, vocera del grupo, fue enfática al señalar que el levantamiento del ayuno no significa el fin de la movilización. “Aquí seguimos hasta que el último salga”, expresó, dejando claro que la meta es la libertad plena de todos los detenidos considerados presos políticos.
El mensaje resume el sentir de las familias, que han convertido la exigencia de excarcelación en una causa permanente. Aunque el avance legislativo generó esperanza, la incertidumbre persiste en torno a la inclusión de todos los casos y a la velocidad con la que podrían materializarse las liberaciones.
Impacto humano y simbolismo de la protesta
La huelga de hambre no solo fue un acto de presión política, sino también una manifestación de desesperación ante la prolongada detención de sus allegados. La imagen de mujeres debilitadas físicamente, algunas atendidas por personal médico, evidenció el costo humano de la protesta.
Especialistas advierten que ayunos prolongados pueden generar afectaciones graves en la salud, desde alteraciones metabólicas hasta riesgos cardiovasculares. Por ello, el anuncio del cese fue recibido con alivio por organizaciones civiles que habían expresado preocupación por el estado físico de las manifestantes.
Un escenario aún abierto
La aprobación de la Ley de Amnistía marca un punto de inflexión, pero no cierra el capítulo de las demandas sociales. Las familias seguirán vigilantes del cumplimiento efectivo del instrumento y de la liberación de quienes consideran detenidos por razones políticas.
El levantamiento del ayuno simboliza una pausa en la protesta más extrema, pero no implica el abandono de la causa. En Boleíta, el mensaje permanece: la expectativa es que la promesa legislativa se traduzca en hechos concretos y que cada caso sea revisado con celeridad y transparencia.
Mientras tanto, el eco de la consigna lanzada por Yessie Orozco continúa resonando como compromiso colectivo: la movilización seguirá vigente hasta que el último privado de libertad recupere su libertad.
LEVANTAN HUELGA DE HAMBRE | Familiares de Zona 7 en Boleíta, levantan el ayuno de 134 horas y declaran que mantienen la lucha por la Libertad de todos los #PresosPolíticos.
Yessie Orozco, vocera de los familiares, dijo: «Aquí seguimos hasta que el último salga».
Anunció nuevas… pic.twitter.com/K1PKXwpUEd
— Comité por la Libertad de los Luchadores Sociales (@LibertadLuchSoc) February 20, 2026
Con información de El Pitazo



