¿María Corina Machado quedó fuera del plan pos-Maduro?

Plan pos-Maduro no incluyó a María Corina Machado en conversaciones mediadas por Qatar entre Estados Unidos y Venezuela, según CNN

El plan pos-Maduro que Estados Unidos y Venezuela discutieron con mediación de Qatar no incluyó un papel para María Corina Machado, según una fuente qatarí citada por CNN y reseñada por medios venezolanos.

La versión introduce una nueva tensión en el escenario político venezolano, porque Machado mantiene un liderazgo opositor reconocido, ganó el Nobel de la Paz 2025 y respaldó la candidatura de Edmundo González en la elección presidencial de 2024, cuyo resultado la oposición reclama como favorable a su abanderado.

Plan pos-Maduro avanzó sin la líder opositora

Las conversaciones entre Washington y Caracas, de acuerdo con la versión atribuida a una fuente de Qatar, ocurrieron en los meses previos a la operación militar estadounidense que terminó con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores el 3 de enero de 2026. En ese intercambio, ambos gobiernos habrían hablado sobre un escenario posterior a Maduro, pero sin incluir a María Corina Machado como figura de transición.

La información resulta políticamente sensible porque Machado representa a uno de los sectores más movilizados de la oposición venezolana. La dirigente ganó las primarias opositoras de 2023, recorrió el país pese a las restricciones del chavismo y luego impulsó la candidatura de Edmundo González tras quedar inhabilitada para competir directamente en 2024.

Según las actas recopiladas y publicadas por la oposición, González habría obtenido una amplia mayoría en aquellos comicios. Esa lectura convirtió a Machado en una figura central para quienes sostienen que la transición venezolana debe pasar por una elección libre, verificable y con reconocimiento ciudadano.

Sin embargo, la fuente qatarí citada por CNN afirma que ni funcionarios estadounidenses ni venezolanos abordaron un rol futuro para ella durante las conversaciones mediadas por Doha. Esa omisión abre una pregunta clave: ¿buscaba Washington una transición pactada con sectores del chavismo antes que una ruptura conducida por la oposición tradicional?

El dato también golpea la narrativa de Machado, quien ha defendido una salida democrática con apoyo internacional. Aunque la dirigente mantiene una relación política visible con Estados Unidos, el reporte sugiere que las decisiones más delicadas sobre el reordenamiento del poder venezolano no pasaron necesariamente por ella.

Qatar aparece como actor discreto en esa trama. Según la versión reseñada, el emirato actuó como mediador a petición de ambas partes. Delcy Rodríguez habría sostenido contactos previos con representantes estadounidenses a través de ese canal y también realizó visitas a Qatar en 2024, donde se reunió con el primer ministro y canciller Mohammed bin Abdulrahman Al Thani.

Washington apostó por una transición controlada

El gobierno de Donald Trump permitió que Delcy Rodríguez asumiera la presidencia interina tras la captura de Maduro, una decisión que sorprendió a sectores de la oposición y generó incomodidad entre quienes esperaban un papel protagónico de Machado. The Guardian reseñó en enero que Trump respaldó, al menos en ese primer momento, a la exvicepresidenta chavista y dejó a la líder opositora fuera del mando político inmediato.

Esa apuesta revela una lectura pragmática de Washington. En lugar de entregar el poder a una figura opositora con legitimidad electoral entre sus seguidores, la administración Trump habría preferido una ruta de estabilidad institucional con una autoridad que ya formaba parte del aparato estatal. Esa decisión pudo responder a cálculos de seguridad, control territorial, manejo petrolero y gobernabilidad.

Trump también expresó dudas públicas sobre el liderazgo de Machado. Según el texto base y reportes posteriores, el presidente estadounidense afirmó que no consideraba que la dirigente tuviera suficiente apoyo interno para conducir una transición. Después, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, señaló que la opinión del mandatario sobre ese liderazgo no había cambiado.

Ese mensaje marcó distancia. Machado visitó la Casa Blanca semanas después y entregó a Trump su medalla del Nobel, un gesto cargado de simbolismo político. No obstante, esa reunión no modificó de manera visible la posición de Washington sobre el mando interino en Caracas.

La decisión también produjo una paradoja. Machado celebró el fin del ciclo de Maduro, pero rechazó la autoridad de Delcy Rodríguez. The Guardian reseñó que la opositora prometió regresar a Venezuela y cuestionó a Rodríguez, a quien acusó de formar parte de la estructura de persecución, corrupción y represión del chavismo.

El resultado dejó a Venezuela en una transición ambigua. Maduro salió del poder por una operación externa, Delcy Rodríguez asumió funciones interinas y Machado quedó como referente opositor sin control institucional. En ese tablero, Estados Unidos mantuvo influencia decisiva, mientras los actores venezolanos intentaron reposicionarse ante una ciudadanía agotada por años de crisis.

La mediación qatarí añade otro elemento. Si Doha facilitó conversaciones entre ambos gobiernos antes de la operación, entonces la transición no surgió solo de una acción militar repentina. Según la versión citada por CNN, hubo contactos previos para imaginar el país sin Maduro, aunque Qatar no habría conocido la operación del 3 de enero antes de que ocurriera.

Machado insiste en volver a Venezuela

María Corina Machado ha dicho que quiere regresar a Venezuela, pero evita fijar una fecha definitiva. En una entrevista con El País, reconoció que la posición de Estados Unidos y de otros aliados pesa en su decisión y que su retorno debe ocurrir en el momento correcto. Esa frase confirma que su movimiento depende de seguridad, coordinación internacional y cálculo político.

La dirigente sostiene que el país necesita una transición ordenada, elecciones limpias y Estado de derecho. También ha insistido en que la sociedad venezolana conserva capacidad de organización y que una consulta libre permitiría canalizar la voluntad popular. Su discurso busca mantener el vínculo con los ciudadanos que la respaldaron, aunque ella permanezca fuera del país.

AP informó en marzo que Machado anunció su intención de volver “en las próximas semanas” para preparar una nueva victoria electoral. En ese mismo contexto, Delcy Rodríguez advirtió que la líder opositora tendría que “responder” si regresaba. Ese cruce muestra que el retorno de Machado no solo implica una decisión personal; también puede activar una nueva confrontación política dentro de Venezuela.

El reporte sobre el plan pos-Maduro vuelve más compleja esa escena. Si Washington y Caracas discutieron una transición sin incluirla, Machado enfrenta un desafío doble. Debe sostener su liderazgo ante la ciudadanía y, al mismo tiempo, demostrar a los aliados internacionales que su papel resulta indispensable para una salida democrática.

La oposición también enfrenta una prueba. Durante años, sus dirigentes pidieron presión internacional contra Maduro. Ahora, tras la caída del antiguo mandatario, deben lidiar con una transición que no necesariamente responde a sus tiempos ni a sus preferencias. La presencia de Delcy Rodríguez en el poder interino obliga a la oposición a definir si presiona desde fuera, negocia condiciones o acelera una ruta electoral.

Para Washington, el cálculo tampoco luce sencillo. Una transición conducida por figuras del chavismo puede ofrecer estabilidad inmediata, pero también puede generar desconfianza ciudadana. Una transición liderada por Machado podría movilizar a millones de opositores, aunque enfrentaría resistencia de sectores militares, redes estatales y actores económicos que todavía conservan poder.

La versión de CNN, atribuida a una fuente qatarí, no cierra el debate. Más bien abre una disputa sobre quién debe conducir la Venezuela posterior a Maduro. Machado mantiene legitimidad política entre amplios sectores opositores, pero Estados Unidos parece priorizar una transición gradual y controlada. Delcy Rodríguez conserva el mando interino, aunque carga con el rechazo de buena parte del antichavismo.

El plan pos-Maduro, según esta versión, dejó fuera a la figura opositora más conocida del país. Esa ausencia puede marcar el rumbo de los próximos meses. Venezuela no solo debe resolver quién gobierna de forma provisional; también debe definir si su futuro inmediato nacerá de acuerdos entre gobiernos, de presión internacional o de una elección capaz de devolver la decisión a los ciudadanos.

Con información de El Nacional

 

 

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