Dos terremotos, dos respuestas: el contraste entre Venezuela y Colombia frente a la tragedia

Apenas 50 días después de los devastadores terremotos que golpearon a Venezuela, otro fuerte movimiento telúrico sacudió la región andina. El sismo de magnitud 7,4 registrado este lunes en Colombia dejó una estela de destrucción en ciudades como Pereira, Cali, Manizales y Quibdó, y en sus primeras 36 horas ya había provocado más de 200 muertes.

La tragedia colombiana volvió a poner sobre la mesa las diferencias entre la respuesta de ambos países ante emergencias de gran magnitud. En redes sociales comenzaron rápidamente las comparaciones entre la actuación del recién estrenado gobierno de Abelardo De la Espriella y la gestión encabezada por Delcy Rodríguez tras los terremotos que afectaron a Venezuela a finales de junio.

Sin embargo, las condiciones de ambos desastres también fueron distintas. El terremoto colombiano se produjo en una zona de subducción, a más de 110 kilómetros de profundidad, mientras que los movimientos registrados en Venezuela fueron mucho más superficiales y, además, ocurrieron dos sismos con pocos segundos de diferencia, aunque la interpretación científica sobre este punto todavía genera debate.

La ubicación de los daños también marcó una diferencia. En Colombia, la destrucción se extendió por varias regiones alejadas entre sí, mientras que en Venezuela el mayor impacto se concentró en La Guaira y Caracas. A esto se sumó el momento en que ocurrió el desastre venezolano: era un día feriado y el movimiento sorprendió a muchas personas en sus viviendas o en zonas turísticas de la costa. Las primeras labores de rescate también estuvieron condicionadas por la falta de electricidad y comunicaciones durante la noche.

La reacción de los gobiernos

En Colombia, Abelardo De la Espriella utilizó sus redes sociales pocas horas después del terremoto para informar sobre la activación del Puesto de Mando Unificado en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres. El Gobierno comenzó a actualizar periódicamente los balances de víctimas y daños mientras avanzaban las labores de búsqueda y rescate.

En Venezuela, el primer reporte sobre la magnitud de la emergencia llegó a través del ministro de Interior, Diosdado Cabello, quien informó mediante el canal estatal sobre el colapso de edificaciones en Caracas. El primer mensaje televisado de Delcy Rodríguez se produjo varias horas después del terremoto y estuvo acompañado por Jorge Rodríguez y Cabello.

Las diferencias también fueron visibles en la participación de las Fuerzas Armadas. En Colombia, efectivos militares fueron desplegados desde las primeras horas en las zonas afectadas para apoyar las labores de rescate, logística y atención de la emergencia. Imágenes difundidas desde las regiones afectadas mostraron a uniformados utilizando palas, perros especializados y equipos destinados a la búsqueda de sobrevivientes.

En Venezuela, el despliegue militar en La Guaira se intensificó después de las primeras 72 horas y estuvo enfocado principalmente en la remoción de escombros, el control del tránsito y la seguridad, además de la atención en los campamentos instalados para los damnificados.

La diferencia de los equipos de rescate

Uno de los contrastes más evidentes estuvo en la disponibilidad de maquinaria pesada.

En Pereira, pocas horas después del terremoto, grandes grúas comenzaron a retirar estructuras de los edificios afectados. Equipos similares fueron utilizados en Cali y Quibdó para facilitar la búsqueda entre los escombros.

La situación fue muy distinta en Venezuela. En algunas zonas afectadas por los terremotos de junio, la maquinaria especializada tardó varios días en llegar y, en determinados lugares, las labores también enfrentaron problemas de combustible.

La falta de equipos generó críticas y desesperación entre los familiares de las víctimas. En La Guaira, algunas familias llegaron a recurrir a maquinaria privada con costos que podían alcanzar los 1.500 dólares. Más de un mes después del desastre, todavía permanecían sectores donde los escombros no habían sido completamente retirados.

El contraste entre ambas emergencias no elimina las diferencias naturales entre los dos terremotos, pero sí ha reabierto el debate sobre la capacidad de respuesta institucional, la preparación ante desastres y la rapidez con la que los equipos especializados pueden llegar a las zonas más afectadas.

Para una región que ha sufrido dos grandes tragedias sísmicas en apenas unas semanas, la comparación también deja una pregunta de fondo: cuánto pueden marcar la preparación previa, la coordinación estatal y la disponibilidad inmediata de recursos cuando cada minuto cuenta.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad