
El nuevo acuerdo petrolero entre Estados Unidos y Venezuela ha generado expectativas sobre una posible recuperación económica, debido a los elevados montos de inversión mencionados por las autoridades de ambos países. Sin embargo, especialistas venezolanos advierten que los efectos sobre la población no necesariamente llegarían de manera inmediata.
Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo, pero necesita importantes inversiones para recuperar su infraestructura después de más de una década de crisis económica y social.
El economista Luis Vicente León, presidente de la consultora Datanálisis, explicó que los primeros efectos podrían aparecer incluso antes de que aumente la producción petrolera. Esto se debe a que el desarrollo de nuevos campos requiere construir infraestructura, especialmente sistemas eléctricos que actualmente no existen o presentan importantes deficiencias.
Según León, los proyectos también demandarían servicios de consultoría, hoteles y otras actividades vinculadas a las empresas que lleguen al país, generando un efecto multiplicador sobre las economías regionales.
El economista señaló que los nuevos campos petroleros necesitarían entre cinco y diez años para desarrollarse plenamente. Sin embargo, sostuvo que el ingreso de inversiones puede comenzar a generar un repunte económico desde las primeras etapas, especialmente después de la fuerte contracción que ha sufrido el PIB venezolano desde 2014, cercana al 70 %.
Por su parte, Manuel Sutherland, director del Centro de Investigación y Formación Obrera, destacó que uno de los principales retos será recuperar el sistema eléctrico. Explicó que el desarrollo de industrias alrededor de los pozos requiere un suministro energético adecuado, en un país donde algunas regiones todavía enfrentan racionamientos diarios.
Sutherland estimó que la recuperación del sistema eléctrico podría requerir más de 15.000 millones de dólares y advirtió que los montos de hasta 100.000 millones de dólares anunciados para las inversiones no llegarían de inmediato.
Explicó que esas cifras serían desembolsadas progresivamente mediante proyectos de distintos tamaños, que comenzarían con inversiones de millones de dólares y aumentarían gradualmente.
Aun así, Sutherland consideró que una inversión anual de 5.000 millones de dólares tendría un impacto importante sobre el mercado cambiario venezolano y ayudaría a aliviar las dificultades de liquidez.
León, por su parte, afirmó que el tamaño de la inversión tendría un efecto significativo en una economía pequeña como la venezolana, además de modificar las expectativas y mejorar el ambiente para la llegada de nuevos capitales.
Los dos economistas, sin embargo, expresaron dudas debido a la poca información disponible durante los primeros días del acuerdo y a las diferencias existentes entre Washington y Caracas respecto al plazo de las concesiones. También cuestionaron el nivel de optimismo de las autoridades sobre las cantidades de inversión que podrían llegar al país.
Paralelamente al acuerdo anunciado con North American Blue Energy Partners para explotar 17 pozos, otras compañías internacionales suscribieron documentos este miércoles en el Palacio de Miraflores para desarrollar nuevos proyectos.
Riesgos para la economía
Sutherland advirtió que la llegada de grandes cantidades de capital también podría generar distorsiones si no existen nuevas reglas e instituciones económicas que permitan administrar esos recursos de manera adecuada.
El economista señaló que, si el gobierno mantiene una política caracterizada por un elevado gasto y una dependencia de los ingresos provenientes de las exportaciones, las nuevas inversiones podrían no traducirse en beneficios para los sectores más desfavorecidos.
A su juicio, Venezuela necesita cambios en su estructura monetaria, política y cambiaria para evitar que el ingreso de recursos termine perdiendo valor mediante procesos como las microdevaluaciones y la emisión de dinero sin respaldo.
Sutherland también identificó otro desafío: la falta de trabajadores especializados. Según explicó, el éxodo migratorio de más de 7 millones de venezolanos provocó una pérdida importante de profesionales y técnicos.
El economista señaló que buena parte de quienes emigraron tenían entre 25 y 55 años y experiencia profesional, por lo que recuperar ese talento requeriría tiempo. Además, consideró difícil atraer de inmediato a los venezolanos que actualmente trabajan en otros países.




