TECHO busca construir 700 viviendas de emergencia para damnificados en Venezuela y Colombia

El proyecto recibió un impulso económico mediante el evento benéfico “Miami Ayuda a Venezuela y Colombia”, celebrado el pasado viernes en Estados Unidos

La organización internacional TECHO puso en marcha una campaña para construir 700 viviendas de emergencia destinadas a familias afectadas por los terremotos que golpearon Venezuela y Colombia. La iniciativa contempla instalar 200 módulos habitacionales en territorio venezolano y otros 500 en suelo colombiano, con el objetivo de ofrecer un resguardo transitorio a quienes permanecen en carpas, albergues o espacios sin condiciones adecuadas.

El proyecto recibió un impulso económico mediante el evento benéfico “Miami Ayuda a Venezuela y Colombia”, celebrado el pasado viernes en Estados Unidos. La gala recaudó más de un millón de dólares y reunió a 270 integrantes de la comunidad latina, entre empresarios, filántropos, artistas y representantes de organizaciones sociales.

Entre los participantes figuraron George Harris, Joaquina, Yovanna Ventura, Camila Canabal, Daniela Durán, Luisa Rangel y César Ruiz. Sus aportes y la colaboración de otros asistentes permitirán financiar materiales, traslado, coordinación y construcción de los módulos.

Juan José Ayerza, director ejecutivo de TECHO, explicó que la organización pretende convertir la solidaridad en acciones concretas. El propósito inmediato consiste en ayudar a la mayor cantidad posible de familias a abandonar campamentos y alojamientos que no ofrecen protección suficiente.

“Buscamos transformar la solidaridad en acción para que la mayor cantidad posible de familias pueda contar con esta solución transitoria y salir de situaciones de carpas, albergues o ambientes en donde no cuentan con el resguardo mínimo necesario”, señaló Ayerza.

La organización ya inició los trabajos en ambos países. En Venezuela levantó 25 unidades en el estado La Guaira, mientras que en Colombia comenzó la construcción de los primeros siete módulos en el Valle del Cauca.

Viviendas de emergencia ofrecerán una solución habitacional transitoria

Las estructuras que impulsa TECHO no sustituyen una vivienda permanente ni resuelven por completo las pérdidas que dejaron los sismos. Sin embargo, pueden proporcionar un espacio más seguro mientras las familias esperan la reparación o reconstrucción definitiva de sus hogares.

Los módulos de instalación rápida buscan reducir el tiempo que los damnificados pasan en tiendas de campaña, refugios colectivos o inmuebles improvisados. Estos ambientes suelen ofrecer poca privacidad y dificultan la convivencia, el descanso, el estudio de los niños y el cuidado de personas vulnerables.

La distribución anunciada asigna 200 unidades a Venezuela y 500 a Colombia. Las necesidades superan ampliamente esa cantidad, pero el proyecto permitirá atender inicialmente a 700 familias que atraviesan una situación habitacional crítica.

En Venezuela, TECHO concentró sus primeras acciones en La Guaira, una de las zonas del norte del país que sufrió los daños más severos. La organización ya completó 25 módulos y deberá construir otros 175 para alcanzar la meta planteada.

La instalación de las unidades exige identificar terrenos adecuados y seleccionar a los hogares beneficiarios. Los equipos también deben trasladar materiales, organizar voluntarios y coordinar cada intervención con las comunidades.

Una solución temporal necesita cumplir requisitos básicos de seguridad, ventilación y protección frente a la lluvia. La ubicación también debe ofrecer acceso a agua, saneamiento, transporte y servicios esenciales.

La participación de los damnificados puede fortalecer el proceso. Las familias conocen las características de su comunidad y pueden ayudar a identificar terrenos, organizar jornadas y establecer prioridades. Esta colaboración evita que la ayuda avance sin tomar en cuenta las necesidades locales.

Ayerza destacó el respaldo que distintos países latinoamericanos han expresado hacia venezolanos y colombianos. “En todos los países latinoamericanos hay un gran cariño por el pueblo venezolano y el pueblo colombiano. Seguiremos movilizando lo máximo que podamos para generar el mayor impacto posible”, afirmó.

La campaña mantiene abierta la posibilidad de recaudar nuevos recursos y ampliar el número de beneficiarios. La meta actual responde al dinero conseguido durante la gala, pero las contribuciones adicionales podrían financiar más construcciones.

El proceso requerirá además mecanismos de seguimiento. TECHO tendrá que informar cuántos módulos completa, dónde los instala y cuáles criterios utiliza para seleccionar a las familias. Esa transparencia permitirá que donantes y comunidades conozcan el impacto del proyecto.

Venezuela y Colombia afrontan daños de gran magnitud

Los desastres ocurridos en ambos países dejaron víctimas mortales, edificios colapsados y cientos de miles de personas con necesidades urgentes. Las diferencias entre las cifras muestran la dimensión particular de cada emergencia, pero también revelan un problema común: la pérdida masiva de viviendas.

El doble terremoto que golpeó Venezuela el 24 de junio dejó 5.546 fallecidos, de acuerdo con el balance citado en la información difundida sobre la campaña. El reporte también registró 856 edificios colapsados, otros 190 afectados y al menos 24.477 personas alojadas en campamentos transitorios.

La cifra de fallecidos ha cambiado con las actualizaciones divulgadas durante las semanas posteriores, por lo que el dato de 5.546 corresponde al balance empleado como referencia por la organización. Las labores de búsqueda, identificación y consolidación de registros pueden modificar esos números a medida que avanzan las autoridades.

La Guaira concentró una parte importante de la destrucción. Los derrumbes obligaron a trasladar a numerosas familias hacia albergues, mientras los equipos técnicos evaluaban edificios y retiraban escombros.

En Colombia, el terremoto del 10 de agosto causó 331 muertes, según el recuento mencionado. Además, destruyó 36.336 viviendas y dañó otras 201.005. Más de 460.000 personas resultaron afectadas en 16 departamentos y 494 municipios.

La dispersión territorial representa un desafío adicional para la respuesta colombiana. Las autoridades y organizaciones deben trasladar materiales hacia numerosas localidades, algunas de difícil acceso o alejadas de los principales centros urbanos.

TECHO inició sus labores en el Valle del Cauca, uno de los departamentos más afectados en el suroeste del país. Durante el pasado fin de semana, sus equipos comenzaron a levantar los primeros siete módulos habitacionales de la meta de 500.

El número de viviendas destruidas y dañadas supera ampliamente la capacidad inicial del proyecto. Por ello, las construcciones deberán priorizar a las familias que enfrentan mayor vulnerabilidad, como hogares con niños, adultos mayores, personas con discapacidad o pacientes que necesitan cuidados.

Los gobiernos mantienen la responsabilidad principal de ofrecer soluciones definitivas. Las ONG pueden complementar esa labor, movilizar voluntarios y atender sectores específicos, pero no cuentan por sí solas con los recursos necesarios para reconstruir ciudades y comunidades enteras.

La coordinación resulta esencial para evitar duplicar esfuerzos y dejar sectores sin asistencia. Las autoridades, organizaciones sociales, empresas y representantes vecinales necesitan compartir información sobre las zonas atendidas y los requerimientos pendientes.

TECHO acumula casi tres décadas de trabajo en la región

La organización nació en Chile y actualmente desarrolla actividades en 18 países de América Latina y el Caribe, incluidos Venezuela y Colombia. Durante casi tres décadas, ha entregado más de 153.000 viviendas en la región.

TECHO también ha participado en respuestas posteriores a incendios forestales, huracanes y terremotos ocurridos en Chile, Perú, Ecuador y Haití. Esta trayectoria le permite movilizar voluntarios y aplicar mecanismos de construcción en contextos de emergencia.

El modelo de trabajo combina recursos donados, participación comunitaria y jornadas de instalación. En muchos casos, los equipos levantan estructuras en períodos reducidos para atender a familias que necesitan abandonar espacios expuestos.

La gala celebrada en Miami agregó un componente internacional al proyecto. La comunidad latina reunió más de un millón de dólares para responder simultáneamente a las emergencias de Venezuela y Colombia.

La participación de empresarios y filántropos puede facilitar futuras alianzas. Las compañías tienen la posibilidad de aportar materiales, transporte, herramientas o financiamiento, mientras los artistas ayudan a aumentar la visibilidad de la campaña.

El reto consistirá en administrar los recursos y convertirlos en construcciones dentro de los plazos previstos. La inflación, el costo del transporte y las dificultades de acceso pueden modificar el presupuesto inicial.

Cada vivienda también deberá adaptarse a las condiciones climáticas y geográficas. Una solución destinada a una comunidad costera venezolana puede requerir características diferentes a las de un módulo instalado en una zona montañosa colombiana.

El acompañamiento a las familias no debería terminar al completar la estructura. Los beneficiarios pueden necesitar apoyo para acceder a agua, electricidad, saneamiento, documentación y programas de recuperación económica.

Las viviendas temporales tampoco deben convertirse en una respuesta indefinida. Desde el comienzo, las autoridades necesitan preparar planes para reparar los hogares recuperables o construir soluciones permanentes para quienes perdieron todo.

El proyecto de TECHO ofrece una respuesta inmediata dentro de una emergencia mucho mayor. Las 700 unidades aliviarán las condiciones de cientos de hogares, pero Venezuela y Colombia deberán mantener durante años sus programas de recuperación.

La campaña demuestra que la cooperación regional y la participación de la diáspora pueden generar resultados concretos. El millón de dólares reunido en Miami comenzará a transformarse en techos, paredes y espacios privados para familias que hoy viven en condiciones precarias.

A medida que avance la construcción, la organización deberá mostrar el progreso en cada territorio. Los resultados permitirán medir cuánto puede aportar la sociedad civil a una recuperación que requiere recursos, transparencia y participación comunitaria.

Para las 700 familias seleccionadas, los módulos representarán un primer paso hacia la estabilidad. No devolverán las viviendas destruidas ni borrarán las consecuencias de los terremotos, pero ofrecerán protección mientras ambos países avanzan hacia soluciones duraderas.

Con información de EFE

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad