
La instalación de la cuarta y última legislatura del Congreso colombiano bajo la administración de Gustavo Petro no fue un acto protocolario cualquiera. El ambiente estuvo cargado de confrontación política, mensajes simbólicos y expresiones visibles de respaldo y rechazo.
Desde temprano, congresistas oficialistas y opositores desplegaron carteles con consignas que evidenciaban la fractura entre ambos bloques políticos. Lo que debía ser una jornada solemne, derivó en un reflejo crudo de la polarización que atraviesa al país.
Carteles en pugna: mensajes encontrados en las barras
En las gradas del Salón Elíptico y sobre las mesas, aparecieron letreros con frases que resumían la postura de cada bando. Los afines al gobierno ocuparon posiciones frontales exhibiendo frases como “La esperanza vence al miedo” y “Gustavo Petro vamos bien”. En sentido opuesto, se ubicaron los sectores críticos con pancartas que decían “Pronto cesará la horrible noche” o “¿Dónde está su amigo Carlos Ramón?”.
El senador Andrés Guerra se convirtió en uno de los protagonistas del día al exhibir más de una decena de mensajes durante la intervención del Presidente. Con tono desafiante, fue alternando cada par de carteles, mientras la tensión se hacía palpable entre los asistentes.
Solidaridad con el ausente: Miguel Uribe presente en el simbolismo
Una silla vacía con la imagen del senador Miguel Uribe, aún hospitalizado, fue otra postal significativa del acto. Carteles con frases como “Fuerza, Miguel” y “Te estamos esperando” mostraron la preocupación de sus colegas, especialmente del ala opositora, por su estado de salud tras un atentado reciente.
Ese gesto fue uno de los pocos puntos en común que brevemente unieron al recinto.
Duelo de discursos: Cepeda y Petro, dos visiones opuestas
El presidente saliente del Senado, Efraín Cepeda, abrió el acto con un discurso que cuestionó abiertamente al Ejecutivo. Sus críticas a los ataques de Petro contra otras ramas del poder fueron recibidas con aplausos —prohibidos por el reglamento— por parte de legisladores de oposición.
Minutos después, Gustavo Petro subió al atril. Su intervención fue interrumpida repetidamente, tanto por ovaciones de sus seguidores como por gritos y recriminaciones de sus detractores. Uno de los momentos más álgidos ocurrió cuando fue increpado por mencionar el caso Manta o por referirse al atentado contra Uribe Turbay. Ante los gritos, Petro respondió directamente: “Eso no fue producción, fue explotación”, en alusión al aumento de cultivos ilícitos.
Cierre con tono autocrítico y llamado a la calma
Al final de su intervención, el Presidente buscó bajarle el tono a la confrontación con una frase conciliadora: “No quiero dejar sin voz a la oposición, porque la necesitan y mucho”. El comentario, aunque con cierta ironía, pareció reconocer la intensidad del ambiente.
El inicio de esta legislatura no dejó dudas: será un periodo de confrontación abierta, con un Congreso fracturado y una oposición decidida a marcar cada paso del Gobierno. La jornada dejó claro que, más allá de los discursos, el verdadero debate apenas comienza.


