
En el corazón de la frontera colombo-venezolana, Maicao se ha convertido en un territorio donde la solidaridad reemplaza al abandono. Allí, la iniciativa “Respuesta en Educación y Protección para Migrantes Pendulares” está marcando la diferencia para más de 1.600 niños y niñas venezolanos que han encontrado no solo refugio, sino oportunidades para crecer, aprender y soñar.
Con el liderazgo de World Vision Colombia y el respaldo del Venezuelan Response Fund (VRF), el proyecto busca garantizar el acceso a la enseñanza formal, promover entornos seguros y reconstruir el tejido social en una zona marcada por la movilidad constante, la pobreza y la ausencia de políticas sostenidas.
Educación que rompe fronteras
En las comunidades de La Pista y Paraguachón, donde la línea divisoria entre Colombia y Venezuela es apenas simbólica, se desarrolla esta intervención humanitaria que trasciende el aula. De los 1.620 menores beneficiados, 120 asisten a Espacios Amigables para la Niñez (EAN), ambientes diseñados para fomentar el aprendizaje con apoyo emocional y psicosocial.
En estos espacios se prioriza el desarrollo integral, brindando acompañamiento por parte de profesionales especializados en pedagogía, quienes ayudan a los niños a adaptarse, recuperar la confianza y vincularse nuevamente al sistema educativo, a menudo interrumpido por el desplazamiento forzado.
Familias comprometidas con el cambio
Un aspecto clave del proyecto es la participación activa de los adultos responsables. Más de 120 padres, madres y cuidadores han sido capacitados para reforzar el vínculo con sus hijos en el proceso formativo. Estas sesiones han logrado que las familias reconozcan su papel fundamental en el desarrollo educativo, incluso en contextos difíciles.
El empoderamiento comunitario se extiende también a líderes y lideresas locales, quienes participan en encuentros y mesas de trabajo que promueven el diálogo entre ciudadanos, organizaciones sociales y autoridades locales.
Alianzas que garantizan resultados sostenibles
La cooperación con la Secretaría de Educación de Maicao ha sido determinante. A través del trabajo articulado con equipos de inclusión educativa y calidad, se han implementado mecanismos que buscan extender la cobertura, mejorar el acceso y asegurar la permanencia de los niños en las aulas.
Las escuelas locales, por su parte, han mostrado apertura e iniciativa al integrar en sus dinámicas escolares a los menores migrantes, facilitando su adaptación y evitando procesos de exclusión o discriminación.
Una apuesta por el futuro en medio de la adversidad
La segunda fase de este programa no solo ha consolidado un modelo replicable de intervención educativa en zonas de frontera, sino que también ha transformado la percepción sobre la niñez migrante. Ya no se les ve como una carga, sino como sujetos de derecho que merecen oportunidades, cuidado y acompañamiento.
World Vision, con más de siete décadas de trayectoria humanitaria, ha logrado impactar directamente a más de un millón de menores solo en 2024, posicionándose como un actor clave en la protección infantil en Colombia.
En Maicao, su presencia ha encendido una luz de esperanza en medio de la incertidumbre. Cada niño que hoy accede a la educación representa una historia que se reescribe con dignidad, resiliencia y la posibilidad real de un nuevo comienzo.


