
El flujo de remesas hacia Cúcuta, en el departamento colombiano de Norte de Santander, está experimentando un crecimiento sin precedentes, impulsado por el retorno de migrantes venezolanos desde Estados Unidos y otros países. De acuerdo con datos del Banco de la República, las remesas se han convertido en un componente vital del Producto Interno Bruto (PIB) colombiano, alcanzando cifras históricas y fortaleciendo el papel de este recurso como soporte económico y social para miles de familias en la región fronteriza.
Incremento sostenido en las cifras oficiales
Juan Sebastián González, director de Remesas del Banco Unión de Colombia, señaló que la entrada de divisas a Cúcuta mantendrá su tendencia al alza. Solo en junio, el país recibió más de un millardo de dólares en envíos, representando el 2,8 % del PIB. El especialista proyecta que este indicador alcance el 3 %, un hito sin precedentes para Colombia.
Aunque España sigue siendo el principal origen de las remesas, el dinero proveniente de Venezuela aumentó un 34 % en comparación con el año anterior, totalizando 16,9 millones de dólares. González destacó que este repunte está directamente relacionado con los lazos económicos y familiares que vinculan a las comunidades de ambos lados de la frontera.
Impacto de la digitalización en el envío de dinero
El funcionario también subrayó que la digitalización ha tenido un papel determinante en este aumento. Según el Banco de la República, más de la mitad de las remesas —un 54 %— se realizaron desde cuentas bancarias, lo que agiliza las transferencias y amplía su alcance.
Esta transformación tecnológica no solo facilita el envío de recursos, sino que también mejora la seguridad y trazabilidad de las operaciones.
Migración a la inversa: un fenómeno creciente
El incremento de remesas provenientes de Venezuela guarda relación con lo que expertos denominan “migración a la inversa” o “migración de retorno”. Neida Albornoz, investigadora de la Universidad Simón Bolívar de Cúcuta, explicó que este fenómeno involucra a venezolanos que residían en Estados Unidos y han regresado a Colombia debido a políticas migratorias más estrictas, como el cierre de la aplicación CBP One en la frontera mexicana o la suspensión del Estatus de Protección Temporal (TPS).
Este retorno no solo proviene de EE. UU., sino también de países como Panamá, Costa Rica y México, donde las regulaciones migratorias se han endurecido o existe incertidumbre sobre el futuro de los migrantes.
Consecuencias económicas y sociales
Muchos de los retornados llegan a Colombia sin recursos suficientes y con necesidades urgentes de alimentación, salud y asistencia humanitaria. Esta situación ha motivado solicitudes de ayuda económica a familiares en Venezuela, lo que impulsa un flujo de dinero en sentido inverso al habitual.
Para Albornoz, este patrón podría consolidarse en los próximos meses: “Es probable que la necesidad de reinserción y sostenimiento básico continúe generando envíos desde Venezuela hacia Colombia, fortaleciendo el papel de las remesas como soporte vital para los hogares fronterizos”.


