EL PACTO DE PUNTO FIJO. Un acuerdo necesario para La GOBERNABILIDAD | Por Carlos Ortega

➥ El autor es: Líder sindical, presidente de la confederación de trabajadores de Venezuela, (C TV)

El día de hoy, 31 de octubre, tiene para Venezuela una carga simbólica mayor: se conmemora el aniversario de la firma del llamado   “Pacto de Punto Fijo”,  un acuerdo firmado ese día en 1958, que marcó un antes y un después en la trayectoria política nacional.
A continuación pretendo hacer  una reflexión sobre la importancia de este echo histórico, dividido en tres partes:
1) contexto histórico del pacto, 2) el legado y sus enseñanzas, y
3) la propuesta de un “nuevo pacto” en el presente venezolano, con un enfoque “tripartito” .
1. Contexto e historia del Pacto de Punto Fijo:
El Pacto de Punto Fijo fue suscrito el 31 de octubre de 1958, en la residencia del entonces líder de COPEI, Rafael Caldera en la “Quinta Punto Fijo” ubicada en Caracas, por los tres partidos más relevantes del momento: Acción Democrática (AD), COPEI y Unión Republicana Democrática (URD).
Los principales dirigentes que representaban esos partidos eran Rómulo Betancourt (por AD), Rafael Caldera (por COPEI) y Jóvito Villalba (por URD).
1.1 Antecedentes:
Pocos meses antes, el país había vivido el derrocamiento del dictador Marcos Pérez Jiménez (23 de enero de 1958) y se abría un proceso electoral general en diciembre de ese mismo año.
Había una conciencia compartida entre las dirigencias democráticas: la inestabilidad política, el riesgo de regresión militar o autoritaria, y la urgencia de dar un marco institucional de gobernabilidad.
1.2 Contenido y compromiso político
El pacto estableció al menos tres compromisos esenciales:
   •   Defender la constitucionalidad y reconocer como legítimos los resultados electorales, independientemente del partido que ganara.
   •   Llevar adelante un gobierno de unidad nacional o amplio, donde los partidos firmantes colaboraran de modo responsable, sin que uno solo dominara de modo absoluto.
   •   Presentar un programa mínimo común de gobierno, sobre el cual construir la gobernabilidad.
Estos puntos no fueron meramente tácticos para repartir cuotas de poder (aunque inevitablemente la política es también reparto), sino que representaron un contrato moral y político de convivencia, pluralismo y moderación ideológica, en una nación que arrastraba décadas de autoritarismo, inestabilidad y polarización.
1.3 Transición democrática
Gracias a ese pacto y pese a sus limitaciones, el sistema democrático venezolano pudo arrancar con un nivel de estabilidad que hasta entonces no se había visto en la historia del país. Se dio la elección presidencial del 7 de diciembre de 1958 donde finalmente Rómulo Betancourt resultó electo.
Es por ello que historiadores lo consideran un “acuerdo fundacional” de la democracia venezolana de la llamada “Cuarta República”.
1.4 Alcance y tiempo de vigencia
Aunque el pacto en su forma original empezó a resquebrajarse con el retiro de URD en 1962 y otros repliegues partidistas, su impacto y sus normas no desaparecieron de inmediato.
El Pacto de Punto Fijo se convirtió en sinónimo de esa fase de la democracia venezolana que duró aproximadamente hasta finales de los años noventa.
2. Lecciones y legado del Pacto:
El aniversario de hoy nos brinda la oportunidad de releer, desde la distancia, lo que el pacto nos dejó y también lo que no logró o quedo pendiente para extraer lecciones que todavía son útiles.
2.1 Principios constructivos:
   •   Reconocimiento mutuo y respeto a la diversidad política. Los tres partidos firmantes aceptaron convivir y competir dentro de reglas compartidas. En un país acostumbrado a rupturas, golpes de Estado, y hegemonías dominantes, esto fue un cambio de mentalidad.
   •   Voluntad de pacto por convicción democrática, no solo por ventaja coyuntural. Se trató de un acuerdo pensado para dar continuidad institucional, más que solo ganar la elección.
   •   Gobernabilidad mediante inclusión y coalición. Más allá de partidismos estrechos, se buscaba que el gobierno incluyera múltiples fuerzas, lo que le dio mayor legitimidad.
   •   El valor del diálogo, la moderación, y la renuncia parcial al antagonismo extremo. En la firma se privilegió la estabilidad, la convivencia democrática y el rechazo de la violencia como vía de acceso al poder.
2.2 Limitaciones y críticas
Sin embargo, también hay que reconocer los límites del pacto:
   •   Aunque promovió estabilidad, contribuyó también a la cristalización de un sistema bipartidista que limitó la renovación política, la competencia plural auténtica y la participación de otras fuerzas emergentes.
   •   Con el tiempo, el sistema derivó en clientelismo, corrupción, desgaste institucional y desconexión con sectores populares crecientes, lo cual generó descontento y desencanto.
   •   La exclusión del Partido Comunista de Venezuela (PCV) del pacto , justificadas en el contexto de la Guerra Fría implicó que no todos los sectores opositores se sintieran incluidos en la nueva estrategia demócrata.
2.3 Legado para la democracia venezolana
El pacto se constituye como un referente de lo que puede ofrecer una transición democrática con diálogo y acuerdos amplios. Como lo anota la historiografía nacional, marcó las bases de lo que sería el Estado de derecho y la convivencia institucional democrática en Venezuela.
Por tanto, su vigencia simbólica sigue siendo potente: nos recuerda que los grandes avances se producen cuando la adversidad política es canalizada por la razón, la moderación, y la voluntad de construir sobre lo común, no solo sobre la división.
3. Hacia un nuevo pacto tripartito para la Venezuela presente
Partiendo de la historia del Pacto de Punto Fijo, se propone que hoy, en el contexto venezolano, sea necesario formular un nuevo pacto que responda a las circunstancias actuales, pero bebiendo de aquella fuente democrática —un pacto no solo de partidos, sino de sociedad civil ampliada.
3.1 ¿Por qué ahora?
Venezuela atraviesa una crisis multidimensional —política, social, económica e institucional, que demanda una reconstrucción del tejido social, de la gobernabilidad y de la República.
En ese marco, la fórmula del pacto tradicional de partidos ya no es suficiente: debe incorporarse un acuerdo entre tres grandes sectores que usted indica y que tienen que ver con el Estado-Gobierno, la representación de los trabajadores y la representación de los empresarios/sectores productivos.
• Un gobierno legítimamente electo que tenga como misión proteger la democracia, la constitución y el bienestar nacional.
• Los trabajadores, entendidos no solo como empleados formalmente organizados, sino como la mayoría del pueblo venezolano , industria, comercio, informalidad, academia, educación, campo y ciudad, representados por la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) y su liderazgo comprometido con la justicia social.
• El sector empresarial y productivo, representado en organizaciones como Fedecámaras, que puede aportar capital, gestión, empleo y desarrollo.
Una estructura tripartita (Estado-Trabajadores-Empresa) amplia la gobernabilidad, mejora la representación y da mayor base social al pacto. A esa se podrían sumar otros actores: universidades, iglesias, gremios profesionales, ONG, campesinos, etc., para convertirlo en un gran pacto nacional de convivencia democrática, plural y pluralizante.
3.2 ¿Qué elementos debería contener este nuevo pacto?
Inspirados en el espíritu del Pacto de Punto Fijo, pero proyectados al siglo XXI, el nuevo pacto podría incluir:
1- Reconocimiento mutuo , de las diferencias ideológicas, de los distintos actores sociales, del pluralismo, con la aceptación de que la divergencia no es enemiga de la democracia, sino parte de ella.
2.Reglas de juego claras, compromiso de que los resultados electorales serán respetados, que los gobiernos cesarán por vías institucionales, que nadie impondrá su voluntad por la fuerza, que se garantice la alternancia o el relevo pacífico.
3- Con  inclusiva participación de los diversos sectores en la formulación y ejecución de políticas públicas, mecanismos de consulta, corresponsabilidad social, y no un modelo cerrado donde el poder se concentra en un único actor.
4- Construir El Programa mínimo común de país, más allá de los bandos, hacer un acuerdo sobre principios básicos: defensa de los derechos humanos, fortalecimiento del Estado de Derecho, la lucha contra la corrupción y el terrorismo como garantía de seguridad y libertades políticas, desarrollo económico con equidad, protección del trabajo y del entorno ambiental, etc.
5- Integridad y honestidad en el liderazgo; los nuevos partidos, liderazgos y organizaciones que asuman ese pacto deben estar comprometidos con la transparencia, la rendición de cuentas, la ética pública, y la capacidad profesional para gobernar.
6-Plazo y mecanismos de revisión , el pacto no puede quedar en una ceremonia simbólica; debe tener mecanismos de seguimiento, evaluación, renovación periódica y representación social diversa, para que no se vuelva un instrumento de elite cerrada.
3.3 Desafíos y advertencias.
   •   No basta con firmar: hace falta cumplir. El pacto original se inició en ese ánimo, pero con el tiempo fue perdiendo vigencia real. Hay una lección allí:
el acuerdo debe tener raíces sociales profundas.
   •   El pacto debe evitar convertirse en mero reparto de cuotas o en una élite que se autoprotege, pues entonces pierde legitimidad y espacio popular.
   •   La polarización política, la desconfianza institucional, la crisis económica, el colapso de servicios públicos y la migración masiva complican la gobernabilidad, lo que exige mayor esfuerzo de construcción cívica.
   •   Debe evitarse la exclusión de sectores importantes de la sociedad, pues eso abre la puerta al conflicto y a la ruptura democrática.
En el Pacto de Punto Fijo, por ejemplo, la exclusión del PCV fue un punto de severa crítica.
3.4  Hoy hago “Un llamado abierto”.
Por lo tanto, desde esta perspectiva analítica, hoy es un día para recordar y reconstruir:
– Recordar el valor que tuvo el Pacto de Punto Fijo como símbolo de voluntad democrática, moderación, construcción de instituciones y compromiso de Estado.
– Reconstruir una voluntad nacional en los sectores clave para un nuevo pacto: Estado, trabajadores y empresarios;
y junto a ellos, el resto de la sociedad civil, para construir un proyecto de país que trascienda las crisis y mire hacia el futuro.
– Hacer un llamado a los nuevos liderazgos de los partidos políticos,  organizaciones sindicales, empresariales, académicas, sociales a asumir ese pacto con el ánimo de construir, y no solo disputar. Con el ánimo de “servir y no solo de ganar”.
Con responsabilidad histórica y compromiso Social para refundar la República.
4. Conclusión:
El 31 de octubre no es sólo una fecha histórica más en el calendario venezolano: es un recordatorio de que en momentos de crisis e incertidumbre, cuando las instituciones vacilaban, tres grandes líderes, tres partidos y una Nación comprometida dieron un paso hacia el reconocimiento mutuo, la reconciliación, cooperación y la defensa de la democracia. Ese fue el paso histórico, el llamado “Pacto de Punto Fijo” , que nos habla de lo que puede lograrse cuando el interés superior de la patria se antepone a los intereses de grupo.
Hoy, en un país que enfrenta retos más profundos, y ese legado adquiere una urgencia renovada. No se trata de nostálgica evocación, sino de aprender, adaptar y avanzar. Un nuevo pacto, amplio, inclusivo, que integre al gobierno legítimamente electo, a los trabajadores organizados, a los empresarios responsables, y a la sociedad civil en su totalidad, podría ser la clave para una transición democrática auténtica y duradera.
Es un llamado a la sindéresis , esa virtud de la conciencia recta que tanto inspiraron los principios clásicos: Un llamado a la responsabilidad histórica, al valor civil, al reconocimiento del otro, al pluralismo, al respeto de la diferencia. Porque la democracia no es sólo votar, sino también convivir, debatir, acordar, construir y gobernar juntos.
Hoy, por lo tanto, asumamos ese reto como colectivo. Recordemos el pacto de 1958 como “ Un faro”,
y preparemos, con audacia pero con humildad, el “Nuevo pacto Social “ que Venezuela necesita para construir su futuro y garantizar la GOBERNABILIDAD.

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