
La creciente presencia militar de Estados Unidos frente a las costas de Venezuela continúa encendiendo alarmas en la comunidad internacional. El ex alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, expresó su inquietud sobre el rumbo que podría tomar la administración de Donald Trump, cuyo retorno al poder ha introducido nuevamente un factor de incertidumbre en el panorama geopolítico.
Desde el programa Espejo Público, el diplomático español subrayó que la escala del despliegue y el historial de intervenciones de Washington permiten prever escenarios complejos en la región.
“Trump es imprevisible”: la advertencia central de Borrell
Borrell no dudó en señalar que la mayor amenaza radica en la falta de previsibilidad del mandatario estadounidense. Según sus palabras, la naturaleza volátil de Trump y la magnitud del despliegue militar indican que algún tipo de acción es casi inevitable.
“Trump es muy imprevisible, pero algo va a pasar, seguro”, afirmó, resaltando que la incertidumbre política en Washington añade presión al conflicto con Caracas. Aunque descartó una invasión tradicional, similar a operaciones históricas de gran escala, advirtió que la administración estadounidense tiene un largo historial de desestabilización en América Latina sin necesidad de desembarcos masivos.
Recordó el golpe de Estado contra Salvador Allende en Chile en 1973 como un precedente claro de intervención indirecta. “No les hizo falta desembarcar en la playa”, subrayó.
Un despliegue militar sin precedentes recientes
El diplomático europeo enfatizó la magnitud del despliegue estadounidense: “Hay un tercio de la flota americana, incluido el portaaviones más grande del mundo”. Para Borrell, movilizar semejante estructura militar revela que los objetivos de Washington van más allá de la destrucción de lanchas vinculadas al narcotráfico.
Desde septiembre, más de 80 personas han muerto en ataques contra embarcaciones catalogadas por Estados Unidos como “narcolanchas”. Borrell, sin embargo, subrayó que no está claro si todos los fallecidos tenían relación con actividades ilícitas. “Lo serán o no lo serán, pero están muertos”, comentó, advirtiendo sobre la opacidad que acompaña estas operaciones.
Europa, espectadora de un conflicto en el que no influye
El ex jefe de la diplomacia europea también lamentó la ausencia de una estrategia común de la Unión Europea respecto a la tensión con Venezuela. Según explicó, el país suramericano nunca ha sido una prioridad real en Bruselas, más allá de debates impulsados por partidos españoles dentro del Parlamento Europeo.
“Europa no juega ningún papel en esto”, afirmó, señalando que la región enfrenta desafíos propios que la mantienen alejada de la crisis venezolana. Incluso el renovado interés generado por el Nobel de la Paz otorgado a María Corina Machado no ha motivado una reacción articulada.
Consecuencias inmediatas: vuelos suspendidos y turbulencia diplomática
Borrell calificó como “absolutamente racional” la decisión de varias aerolíneas españolas y portuguesas de cancelar vuelos hacia Caracas. La advertencia de Estados Unidos sobre una posible intensificación militar en la zona llevó a las empresas a suspender operaciones, ante lo cual el gobierno venezolano respondió revocando licencias.
“Si recibes información de que esa zona va a ser de intensa actividad militar, naturalmente no mandas tus aviones allí”, sostuvo, dejando claro que tales decisiones recaen en cada país y en las propias aerolíneas, no en las instituciones europeas.
Las palabras de Josep Borrell ponen sobre la mesa la dimensión y gravedad del momento que atraviesan Venezuela y Estados Unidos. Con una administración estadounidense conocida por actuar de manera sorpresiva, un despliegue militar sin precedentes recientes y una Europa distante del conflicto, el panorama regional es incierto. Mientras tanto, la tensión se incrementa, los vuelos se cancelan y el Caribe se convierte en uno de los puntos más sensibles del mapa geopolítico global.
Con información de El Nacional



