Petro propone a Cartagena como sede de diálogo venezolano en medio de la tensión con Estados Unidos

◉ Las tensiones entre Venezuela y Estados Unidos se avivaron luego de que el país norteamericano dio alerta sobre un incremento de "actividades militares" en el espacio aéreo

La tensión creciente entre Estados Unidos y Venezuela por la advertencia sobre el espacio aéreo del país caribeño ha provocado reacciones regionales y una nueva apuesta diplomática desde Colombia. En medio del aumento de operaciones militares en el Caribe y la polémica por el cierre aéreo anunciado por Washington, el presidente Gustavo Petro propuso a Cartagena como lugar neutral para que sectores venezolanos, diversos y enfrentados, puedan reunirse y buscar rutas que fortalezcan su sistema democrático.

La iniciativa surge en un momento en que el intercambio telefónico entre Donald Trump y Nicolás Maduro y la denuncia del gobierno chavista ante la OPEP han encendido nuevas alarmas sobre la estabilidad regional.

Un llamado al diálogo desde Colombia

En un mensaje difundido en su cuenta de X, el presidente Petro planteó la necesidad de que los venezolanos, independientemente de sus posturas políticas, cuenten con un espacio seguro para deliberar sobre el futuro institucional de su país. El mandatario fue explícito al ofrecer a Cartagena como sede de dicho encuentro, si Caracas o la oposición consideraban que era el lugar adecuado para avanzar en la búsqueda de acuerdos que permitan “profundizar la democracia”.

Petro sostuvo que Estados Unidos debería permitir que sean los propios ciudadanos venezolanos quienes definan su destino mediante un proceso de diálogo interno. La referencia al expresidente Trump no fue casual: su gobierno elevó las tensiones en cuestión de días al advertir a pilotos civiles que extremaran precauciones sobre el espacio aéreo venezolano debido a una “situación de seguridad que empeora”.

Advertencias estadounidenses y respuesta venezolana

La notificación de la Administración Federal de Aviación (FAA) generó una reacción inmediata de Caracas, que calificó la advertencia como una “amenaza colonialista” destinada a socavar su soberanía. La alarma se intensificó cuando se conoció que Trump había declarado que el espacio aéreo “sobre y alrededor de Venezuela” debía considerarse cerrado, una medida sin precedentes recientes contra un país con el que Estados Unidos no está en guerra abierta.

Ese contexto coincidió con la revelación de una llamada entre Trump y Maduro, cuyos detalles todavía no son públicos. Aunque el presidente estadounidense minimizó su contenido —“fue una llamada telefónica”—, la noticia confirmó que ha habido intentos discretos de comunicación en medio de la crisis militar y diplomática.

Maduro alerta sobre riesgos energéticos y pide apoyo a la OPEP

La tensión también escaló en el escenario petrolero. Durante la reunión ministerial de la OPEP+, la vicepresidenta Delcy Rodríguez leyó una carta firmada por Maduro en la que el mandatario venezolano acusó a Estados Unidos de buscar “apoderarse” de las reservas de hidrocarburos del país mediante el uso de la fuerza.

Maduro pidió a la organización actuar para frenar lo que describió como una agresión que no solo pone en riesgo la producción venezolana, sino que amenaza con desestabilizar el mercado energético global. Según el escrito, cualquier operación militar de gran escala afectaría directamente el flujo de petróleo y los precios internacionales.

Colombia cuestiona la emisión del NOTAM sin coordinación con Caracas

La Cancillería colombiana reaccionó con cautela técnica y diplomática. En un comunicado, señaló que ve con preocupación la coexistencia de un NOTAM emitido por un tercero —Estados Unidos— sin coordinación con la autoridad venezolana. Según la institución, esta práctica puede afectar la claridad y la seguridad operacional de la aviación civil, violando el espíritu del Convenio de Chicago y los estándares de la OACI.

Petro reforzó esa postura al advertir que el cierre unilateral del espacio aéreo venezolano es “completamente ilegal” y exigió una reunión urgente del organismo internacional para aclarar las implicaciones de la medida.

Una región bajo presión y un intento de mediación

La iniciativa del presidente colombiano refleja un intento por desescalar un ambiente cada vez más volátil. Mientras Washington aumenta su presencia militar en el Caribe y Caracas insiste en que se prepara un intento de derrocamiento, Petro propone un espacio de mediación regional que, en teoría, permitiría a los venezolanos discutir soluciones sin imposiciones externas.

Aunque no hay señales claras de que la invitación prospere, el ofrecimiento proyecta un mensaje político: Colombia busca evitar una confrontación que podría tener efectos directos sobre su seguridad, su economía y la estabilidad fronteriza.

Con información de Noticias Caracol

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