“Se desploman”: la huelga de hambre de familiares de presos políticos desata alarma por su salud

Tras 36 horas de protesta, las mujeres apostadas a las afueras de Zona 7 comenzaron a colapsar

Familiares de presos políticos que llevan adelante una huelga de hambre en Caracas comenzaron a reportar complicaciones de salud tras más de 36 horas sin ingerir alimentos, denunciaron organizaciones civiles que acompañan la protesta.

La medida —iniciada el sábado en solidaridad con sus parientes recluidos en el centro de detención Zona 7 de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), en Boleíta— ha derivado en síntomas severos entre los manifestantes que, sentados en las afueras del recinto, exigen la liberación inmediata de todos los detenidos por motivos políticos y el cumplimiento de promesas públicas de excarcelaciones.

La protesta se produce en el contexto de un proceso de liberaciones parcial y de un debate político intenso sobre una ley de amnistía para presos políticos que aún no ha sido aprobada, lo que ha generado frustración entre los allegados de las personas detenidas.

Comienzo de la protesta y primeros síntomas

La huelga de hambre comenzó el sábado por la mañana en las inmediaciones de Zona 7, donde los familiares de quienes siguen detenidos se encontraban desde hace semanas en vigilia y protesta pacífica. La acción fue encabezada originalmente por los propios presos, que iniciaron su ayuno el viernes por la noche, y fue acompañada por sus parientes en solidaridad con su reclamo.

Al cumplirse más de 30 horas sin alimentos, algunas personas empezaron a reportar náuseas, mareos, temblores e incluso desmayos, según informó la organización Comité por la Libertad de los Presos Políticos (CLIPPVE). Estos síntomas reflejan el impacto inmediato de la huelga extrema en cuerpos que no estaban preparados para un ayuno prolongado, especialmente bajo condiciones de sol y exposición al exterior.

Exigencias y contexto político

Los familiares exigen la liberación de todos los presos políticos recluidos en Zona 7, un reclamo que ha cobrado fuerza tras la excarcelación de 17 detenidos el mismo sábado por la madrugada, entre ellos dirigentes sindicales y jóvenes con trastornos del espectro autista. Estas excarcelaciones fueron presentadas por las autoridades como parte de un proceso vinculado a la discusión de una ley de amnistía que todavía no ha sido aprobada por el Parlamento.

La protesta refleja la frustración acumulada por el lento avance de las excarcelaciones y el aplazamiento del debate legislativo, que ha tensado el ambiente político y social en el país. Los manifestantes sostienen que la liberación parcial no satisface la promesa de justicia universal hecha por las autoridades, y que la ley de amnistía debe concretarse con la liberación de todas las personas encarceladas por motivos políticos.

Condiciones de protestar y riesgos para la salud

Las personas en huelga permanecen sentadas sobre colchonetas en el suelo y, en algunos casos, utilizan paraguas para protegerse del sol, pero la exposición prolongada, combinada con la falta de alimentos, ha acelerado el deterioro físico de los huelguistas. Organizaciones de derechos humanos han alertado que este tipo de actos extremos pueden desencadenar síntomas más graves como deshidratación, debilitamiento del sistema inmunológico y riesgos cardiovasculares si se prolongan.

Mientras tanto, los detenidos dentro de Zona 7, según delegados de organizaciones civiles, también habrían iniciado una huelga de hambre propia desde la noche anterior, lo que ha generado preocupaciones paralelas sobre su estado físico.

Reacciones y responsabilidades estatales

Grupos de la sociedad civil han recordado que el Estado venezolano tiene la responsabilidad de proteger la vida y la integridad de quienes ejercen protestas pacíficas, además de los detenidos que han optado por medidas extremas de presión. CLIPPVE ha señalado que la falta de respuestas claras por parte de las autoridades intensifica el sufrimiento de las familias, mientras que organizaciones internacionales de derechos humanos han instado a que se garantice el debido proceso y se atienda cualquier riesgo de salud asociado tanto a detenidos como a manifestantes.

La tensión en torno a la huelga de hambre continúa creciendo en un momento en el que la aprobación de la ley de amnistía se ha pospuesto, lo que deja a muchos sectores de la sociedad a la espera de decisiones que puedan aliviar décadas de disputa política y reclamos de justicia.

Perspectivas y desafío humanitario

La situación de los familiares que se desploman por falta de alimentos agrava aún más la crisis humanitaria que enfrentan quienes están relacionados con casos de detención política. Más allá de la exigencia política, estas protestas ponen de relieve la dimensión humana de un conflicto que acumula meses de presión social y lenta respuesta institucional sobre el futuro de cientos de personas encarceladas por motivos considerados políticos por oposición y organizaciones de derechos humanos.

En las próximas horas, observadores y defensores de derechos estarán atentos a la evolución de la salud de los huelguistas y a cualquier gesto de acercamiento por parte del Ejecutivo y el Parlamento para abordar las demandas que, para muchos, son una cuestión de vida o muerte.

Con información de El Nacional

 

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