Mandos castrenses cuestionan permanencia de Padrino López tras operativo que culminó con la detención de Maduro

Según reveló el diario El País, el nivel anímico dentro de las fuerzas militares sería “el más bajo en décadas”

La reciente operación militar estadounidense que concluyó con la captura de Nicolás Maduro y de Cilia Flores ha generado un profundo impacto dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). De acuerdo con un reportaje del diario español El País, fuentes de la alta jerarquía castrense describen un “descontento brutal” en los niveles superiores de la institución, donde se habría abierto un debate reservado sobre continuidad, relevo y estabilidad en la conducción del estamento armado.

El foco de las críticas apunta al ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, quien acumula casi 12 años al frente del despacho. Su prolongada permanencia, inédita en la historia reciente del país, es señalada por oficiales como un factor que ha bloqueado promociones y ralentizado la dinámica interna. La palabra que más circula en conversaciones privadas, según el medio español, es “oxigenación”, en alusión a la necesidad de renovación en la cúpula.

Ascensos detenidos y liderazgo en entredicho

Dentro de los cuarteles, el cuestionamiento no se limita a una figura específica. También se mencionan al Comandante Estratégico Operacional, al Comandante General del Ejército y a los responsables de las Regiones Estratégicas de Defensa Integral (REDI), estructuras territoriales creadas en 2008. Varios mandos consideran que la continuidad prolongada de estos cargos ha generado un “tapón” en la línea de ascensos, afectando expectativas profesionales y provocando tensiones silenciosas.

La discusión, descrita como incómoda aunque discreta, gira en torno a la responsabilidad de los altos oficiales tras la incursión del 3 de enero, denominada Resolución Absoluta. El operativo, ejecutado en Caracas, dejó al descubierto vulnerabilidades en los sistemas de defensa. Según las fuentes citadas, los mecanismos antiaéreos de origen ruso y chino no lograron neutralizar la acción, pese a que días antes las autoridades habían asegurado estar preparadas para repeler cualquier agresión.

El saldo fue significativo: además de la detención de la pareja presidencial, se registraron cerca de un centenar de fallecidos entre integrantes del anillo de seguridad y civiles, en menos de dos horas. Este desenlace ha alimentado interrogantes sobre la eficacia operativa y la toma de decisiones en momentos críticos.

La permanencia de Padrino bajo presión

Las preguntas que circulan entre el generalato apuntan directamente al ministro de la Defensa. ¿Por qué continúa en funciones tras lo ocurrido? ¿Por qué no ha puesto su cargo a la orden luego de lo que algunos consideran un fracaso en la misión de resguardo? Un interlocutor citado por el periódico afirma que la ausencia de renuncia es percibida como escandalosa por sectores de la oficialidad.

Padrino López, de 63 años, enfrenta además una recompensa de 15 millones de dólares ofrecida por Estados Unidos por información que conduzca a su captura por presuntos vínculos con el llamado cartel de los soles. Este elemento añade presión internacional a un escenario ya complejo dentro del país.

El reportaje también sugiere que, tras el operativo, el peso político en el oficialismo se habría desplazado hacia figuras como Jorge Rodríguez, Delcy Rodríguez y el ministro del Interior, Diosdado Cabello. En ese contexto, el titular de la cartera de Defensa habría visto reducido su margen de influencia.

Desmoralización y fracturas internas

El malestar no se limita a la discusión sobre liderazgo. Según fuentes cercanas a oficiales, existe un cuadro de frustración económica y desánimo generalizado. El nivel anímico sería el más bajo en décadas, con un incremento en solicitudes de retiro anticipado, incluso entre generales interesados en explorar oportunidades fuera del ámbito castrense.

Analistas militares citados por El País sostienen que la institución cuenta con cientos de generales y almirantes activos frente a una tropa aproximada de 125.000 efectivos, proporción considerada elevada y que constituye otro foco de inconformidad. Esta estructura, afirman, podría estar contribuyendo a tensiones internas relacionadas con jerarquías, funciones y distribución de responsabilidades.

Mientras el país asimila las consecuencias del operativo y sus derivaciones políticas, en los cuarteles se mantiene una conversación reservada sobre el rumbo de la institución armada. La exigencia de cambios en la conducción, sumada al desgaste acumulado y a la presión externa, configura un escenario de incertidumbre que pone a prueba la cohesión de la Fuerza Armada en un momento decisivo para Venezuela.

Con información de El País

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