
El analista en temas de frontera William Gómez observa con optimismo la insistencia de una comisión multidisciplinaria liderada por el gobernador Freddy Bernal ante la Asamblea Nacional (AN) para crear una Zona Económica Especial Fronteriza (ZEEF) que impulse la economía y cohesionen la región fronteriza. No obstante, Gómez advierte que la propuesta adolece de elementos clave que podrían asegurar un impacto sostenido y menos vulnerable a los ciclos de cierre de puentes y conflictos políticos.
Para él, estas zonas deben articularse con reformas profundas de la Ley Orgánica de Frontera, la creación de reglamentos detallados y nuevos regímenes específicos que permitan dinamizar el comercio legítimo, atraer inversión y garantizar estabilidad social. El propósito último es evitar que se repitan episodios que han dañado la producción y la actividad económica en los estados limítrofes, mientras se genera marco jurídico sólido para la asignación de recursos y se estimula la actividad productiva desde una perspectiva legal.
ZEEF en frontera venezolana y la reforma legal pendiente
La ZEEF en frontera venezolana representa una iniciativa concebida para transformar la dinámica económica en el eje limítrofe con Colombia. Esta región ha sufrido históricamente las consecuencias de cierres fronterizos, contrabando y una infraestructura económica frágil. En este contexto, Gómez resalta que una ZEEF, por sí sola, podría ser insuficiente sin una reforma profunda de la Ley Orgánica de Frontera y la creación de su reglamento respectivo, con el fin de establecer mecanismos sólidos que prevengan decisiones intempestivas que paralicen el tránsito binacional y afecten a comerciantes y productores locales.
La ausencia de regulaciones claras ha hecho que las políticas fronterizas dependan en exceso del ciclo político, situación que ha perjudicado tanto al sector industrial como al comercial. La legislación vigente no contiene los instrumentos necesarios para proteger a los agentes económicos de la región frente a cierres sorpresivos ni para facilitar la movilización de bienes y servicios de manera constante. Por ello, reformar y reglamentar adecuadamente la Ley Orgánica de Frontera sería esencial para ofrecer certidumbre jurídica y evitar que una ZEEF fracase por falta de previsibilidad regulatoria.
Además, Gómez subraya que la creación de regímenes como el de Importaciones Menores constituye otra pieza clave para la consolidación de una zona fronteriza más competitiva. Este régimen permitiría a pequeñas industrias y emprendimientos cruzar materias primas sin enfrentar barreras que los empujen a utilizar rutas no oficiales o exponerse a extorsiones. Una legislación que atienda estos regímenes favorecería el crecimiento de pequeñas y medianas empresas, y contribuiría a reducir la economía informal que ha proliferado en zonas limítrofes.
Zona de desarrollo integral: retos para la asignación de recursos y nuevos regímenes
Proyectos y leyes necesarias para consolidar una zona de desarrollo integral deben incluir no solo reformas de ley, sino también la creación de regímenes que regulen aspectos clave de la vida económica en la frontera venezolana. Entre ellos, la reactivación de casas de cambio de libre oferta y demanda de divisas en regiones limítrofes podría fomentar un mercado más competitivo y transparente, reduciendo la dependencia de canales informales de intercambio y proporcionando estabilidad al sector comercial.
Gómez llama la atención sobre la urgente necesidad de que el Parlamento venezolano, específicamente las comisiones de Finanzas, Desarrollo y Seguridad Nacional, evalúen y promuevan estos proyectos de ley con igual celeridad con que se ha aprobado normativa en otras áreas. Solo así se podrá equiparar la iniciativa de la ZEEF con un marco legal que favorezca la inversión, facilite el tránsito de bienes, y cree empleos bien remunerados en la región.
Asimismo, resulta clave garantizar asignaciones especiales de recursos por parte del Ejecutivo nacional para sostener las inversiones en infraestructura, comercio y servicios públicos en la región fronteriza venezolana. Estas asignaciones no solo reforzarían la puesta en marcha de la ZEEF, sino que también permitirían absorber choques económicos y fortalecer la base productiva local. La combinación de reformas legales y recursos específicos podría dinamizar la actividad económica, generar empleo y mejorar la calidad de vida de comunidades que durante años han sufrido las consecuencias de políticas inconsistentes y restricciones fronterizas recurrentes.
Región fronteriza venezolana: integración económica y desafíos sociales
Claves legislativas y económicas para revitalizar la región fronteriza venezolana no se limitan al fortalecimiento comercial, sino que también implican abordar factores sociales que han lastrado el desarrollo en estas zonas. El establecimiento de un régimen de importaciones menores permitiría a pequeños productores y comerciantes sobrevivir y crecer dentro del marco legal, evitando la tentación de cruzar por trochas o recurrir a intermediarios informales que encarecen costos y reducen competitividad.
Del mismo modo, crear condiciones para que las casas de cambio operen con libertad en la frontera podría atenuar la presión que enfrentan comerciantes y consumidores frente a la volatilidad cambiaria. Un mercado de divisas más competitivo puede traducirse en mejores precios para bienes importados y en incentivos para exportaciones, lo que a su vez promueve un entorno de negocios más robusto.
No obstante, el éxito de estos cambios depende de una voluntad política firme que impulse la aprobación de proyectos de ley con alcance estructural, y no solo con fines electorales o coyunturales. Para Gómez, la articulación de estas reformas con la iniciativa de la ZEEF convertiría a la frontera en un motor de crecimiento sustentable, reduciendo la vulnerabilidad económica y social de una región que históricamente ha carecido de un marco jurídico estable y estímulos reales para atraer inversión y generar empleo.
Para que la ZEEF en frontera venezolana deje de ser una propuesta fragmentaria y se convierta en una estrategia de desarrollo sostenible, es indispensable que se acompañe de reformas profundas de leyes existentes y de la creación de nuevos regímenes económicos que fortalezcan la seguridad jurídica, faciliten el comercio y diversifiquen las oportunidades para productores y emprendedores.
La creación de mecanismos como el Régimen de Importaciones Menores y la reactivación de casas de cambio son piezas complementarias que pueden contribuir a consolidar un entorno más dinámico y competitivo en la región. En definitiva, sin una base legal sólida y un marco regulatorio que incentive la inversión y asegure estabilidad, los desafíos estructurales de la frontera continuarán limitando su potencial económico y social.
Con información de La Nación


