
Los terremotos del pasado 24 de junio reavivaron el debate sobre la calidad de las edificaciones construidas por la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), luego de que distintos sectores solicitaran una auditoría técnica e independiente para determinar si los daños registrados en varios complejos habitacionales obedecen únicamente a la fuerza de los sismos o también a posibles deficiencias estructurales.
La petición se centra en urbanismos ubicados en La Guaira, una de las entidades más afectadas por el desastre. El objetivo es establecer, mediante estudios especializados, si las edificaciones cumplieron con las normas de construcción y los criterios de resistencia sísmica exigidos para este tipo de obras.
Richard Casanova, director del Colegio de Ingenieros de Venezuela, cuestionó la calidad de algunas construcciones ejecutadas dentro del programa habitacional y afirmó que, en muchos casos, se realizaron sin los controles técnicos, la supervisión y el cumplimiento de los códigos de edificación necesarios.
No obstante, especialistas en ingeniería y urbanismo advierten que todavía es prematuro atribuir los daños exclusivamente a posibles fallas constructivas. Explican que factores como el tipo de suelo, la intensidad del movimiento sísmico y el comportamiento estructural de cada edificio también influyen en el nivel de afectación registrado.
El presidente de la Sociedad Mexicana de Ingeniería Sísmica, Juan Manuel Fuentes, señaló que algunas edificaciones de menor altura sufrieron daños más severos que otras de mayor tamaño, un comportamiento que podría estar relacionado con las características estructurales de cada inmueble y su interacción con las ondas sísmicas.


