
Un episodio inusual alteró la cotidianidad de los residentes de Cúcuta, en el norte de Colombia, cuando dos aviones presuntamente de la Fuerza Aérea Venezolana fueron avistados cruzando el cielo urbano de la ciudad. El hecho generó preocupación entre la población civil, reavivando las tensiones diplomáticas que, aunque moderadas en el último año, continúan latentes entre ambos países.
Vecinos como primeros testigos
Los primeros en notar la presencia de las aeronaves fueron habitantes del barrio Lleras Restrepo. Según sus relatos, los aviones de combate tipo Sukhoy SU-30 ingresaron desde el sur de Cúcuta, atravesando zonas residenciales como Ciudad Jardín, Guaimaral, La Ceiba y Ceiba II. Posteriormente, se internaron en dirección noreste hacia territorio venezolano, perdiéndose entre las montañas andinas.
Uno de los testigos comentó a medios locales: “Tenían la bandera tricolor en la cola, con las estrellas. Era evidente que eran aviones venezolanos. Estuvieron volando por más de veinte segundos a baja altitud”.
Las autoridades reaccionan con cautela
Hasta el momento, las autoridades colombianas no han emitido un comunicado oficial detallado, aunque una versión preliminar apunta a un posible error de navegación. Se sugiere que la torre de control del aeropuerto de Cúcuta habría sido utilizada por las aeronaves para reorientarse y dirigirse al aeropuerto venezolano más cercano, probablemente en San Antonio del Táchira o La Fría.
Una fuente cercana al control aéreo indicó que las aeronaves podrían haberse desviado de su ruta original, provocando el ingreso no intencionado al espacio aéreo colombiano, algo que está siendo verificado.
Aviones Sukhoy: poderío aéreo en maniobras fronterizas
Los aviones reportados, identificados por los vecinos como Sukhoy SU-30, son cazas multifuncionales de fabricación rusa, considerados una de las piezas más avanzadas en la flota aérea venezolana. Su capacidad de maniobra, velocidad y alcance los convierte en activos estratégicos para patrullaje y disuasión.
Aunque es habitual que estos aparatos participen en ejercicios cerca del límite territorial, su aparición en cielo colombiano eleva las alarmas en una zona con historial de fricciones diplomáticas y militares.
Diplomacia en vilo
El gobierno colombiano ha evitado hasta ahora pronunciarse con firmeza, posiblemente esperando corroborar la información con el Ejecutivo venezolano antes de tomar posición oficial. Sin embargo, analistas advierten que este tipo de incidentes debe tratarse con transparencia y prontitud para evitar que escale en un nuevo conflicto bilateral.
La Cancillería, por su parte, estaría considerando pedir explicaciones formales si se confirma la incursión no autorizada. Mientras tanto, los ciudadanos de Cúcuta observan el cielo con más atención, temerosos de que lo ocurrido no sea un hecho aislado.


