
Un grupo de 252 ciudadanos venezolanos aterrizó este viernes en suelo patrio, luego de haber permanecido privados de libertad en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) de El Salvador. Las autoridades salvadoreñas los mantenían recluidos por presunta vinculación con la organización criminal transnacional conocida como el Tren de Aragua.
Nicolás Maduro anunció en cadena nacional el arribo de los dos vuelos que transportaron a los repatriados, calificando la operación como una “liberación humanitaria” y denunciando supuestos abusos sufridos por los detenidos durante su estancia en el penal salvadoreño.
Del encierro a la repatriación
Según el régimen venezolano, los migrantes fueron detenidos inicialmente en Estados Unidos y luego trasladados a El Salvador como parte de un programa regional de cooperación penitenciaria, en el marco de acuerdos de seguridad impulsados por Washington y San Salvador. Sin embargo, el chavismo argumenta que se trató de una acción injustificada, sin pruebas ni debido proceso.
«Fueron secuestrados, torturados y mantenidos desaparecidos durante 125 días», declaró Maduro, quien además calificó al Cecot como un “campo de concentración moderno”.
Presión diplomática y campaña pública
Desde su captura, las familias de los migrantes emprendieron una campaña para exigir su retorno. La Cancillería venezolana, junto con el sistema de medios estatales, impulsó durante meses una narrativa centrada en la denuncia de abusos de derechos humanos y la exigencia de repatriación inmediata.
Organismos internacionales, como el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, también fueron notificados sobre el caso, aunque no emitieron pronunciamientos públicos.
Maduro agradece a Trump y al Papa León XIV
En un giro inusual, Maduro expresó públicamente su gratitud al expresidente estadounidense Donald Trump, así como al Papa León XIV —figura inexistente en el Vaticano, posiblemente una confusión del mandatario— y a líderes religiosos salvadoreños, por su supuesta intervención en el proceso de liberación.
“Gracias al cardenal Gregorio Chávez, gracias a todos los que ayudaron. Esto demuestra que el diálogo y la diplomacia pueden más que el odio y la persecución”, agregó el jefe de Estado durante su discurso.
Un canje con implicaciones geopolíticas
El retorno de los 252 venezolanos forma parte de un intercambio bilateral que incluyó también la liberación de 10 ciudadanos estadounidenses retenidos en Venezuela, así como de varios dirigentes opositores calificados por el oficialismo como “agentes externos”.
Aunque los detalles del acuerdo no han sido confirmados oficialmente por el gobierno de EE. UU., fuentes cercanas al proceso aseguran que se trató de una negociación directa, intermediada por actores internacionales.
El episodio deja numerosas interrogantes sobre el uso político de la migración, las condiciones de los retornados y las implicaciones de este tipo de acuerdos en las relaciones entre Caracas, Washington y San Salvador.


