
La relación diplomática entre Perú y Colombia atraviesa un momento de fricción tras la denuncia del Gobierno peruano por una supuesta incursión de un avión militar colombiano en su espacio aéreo.
El incidente se produjo en las inmediaciones de la isla Santa Rosa de Loreto, territorio cuya soberanía es reclamada por el presidente colombiano, Gustavo Petro, pese a estar bajo administración peruana. La situación ha encendido el debate sobre los límites fronterizos y el manejo de las tensiones binacionales.
Acusación desde Lima
El primer ministro peruano, Eduardo Arana, junto con el ministro de Defensa, Walter Astudillo, informó que el sobrevuelo ocurrió mientras una delegación oficial visitaba la isla. El hecho motivó una nota de protesta diplomática, al considerar que la aeronave —identificada como un modelo A-29 “Super Tucano”— ingresó sin autorización y a baja altura, entre 200 y 300 metros.
Arana afirmó que inicialmente no se conocía el origen de la nave y que, tras las verificaciones, se confirmó que pertenecía a las Fuerzas Militares de Colombia. La autoridad expresó sorpresa e indignación, resaltando que toda entrada al espacio aéreo nacional debe ser aprobada por los canales correspondientes.
Respuesta colombiana y reacción peruana
De acuerdo con la versión difundida desde Bogotá, la incursión no habría sido intencional. Sin embargo, el Ejecutivo peruano manifestó que las explicaciones resultan insuficientes. Por ello, el Consejo de Ministros decidió remitir una nota formal a la Cancillería para exigir una aclaración detallada del incidente.
El viceministro de Relaciones Exteriores, Félix Denegri, adelantó que el contenido de la nota se mantendrá reservado hasta su entrega oficial, pero dejó claro que el sobrevuelo se considera una vulneración de la soberanía.
Contexto de la disputa por Santa Rosa
La tensión ocurre en un escenario ya sensible. Gustavo Petro ha reiterado que Colombia no reconoce la soberanía peruana sobre la isla Santa Rosa, elevando el tono del desacuerdo después de que Perú la convirtiera en municipio.
El enclave se encuentra frente a la ciudad colombiana de Leticia, en la confluencia del río Amazonas, y ha sido objeto de interpretaciones distintas sobre su estatus, a pesar de los tratados que delimitan la frontera.
Posición de la presidenta Dina Boluarte
Desde Japón, la mandataria peruana llamó a la calma, asegurando que no existen temas limítrofes pendientes con Colombia. Recordó que el Tratado Salomón-Lozano de 1922 y el Protocolo de Río de Janeiro de 1934 ratifican que la isla se encuentra bajo soberanía peruana.
“No hay nada que tratar de ninguna manera”, declaró, subrayando que la postura oficial de Lima es firme e invariable.
Riesgos de una escalada diplomática
Aunque ambas naciones comparten lazos históricos y cooperación en diversas áreas, este episodio reaviva la importancia de mantener canales diplomáticos abiertos para evitar malentendidos que puedan derivar en mayores tensiones.
El incidente en Santa Rosa podría convertirse en un nuevo capítulo de fricciones si no se gestionan con prontitud las diferencias y se respeta la integridad territorial reconocida por acuerdos internacionales.


