
La celebración del Día del Campesino en Venezuela, cada 5 de marzo, suele ser una ocasión para reconocer el trabajo de quienes cultivan la tierra y sostienen buena parte del abastecimiento alimentario del país. Sin embargo, en el estado Táchira, una de las principales regiones agrícolas del occidente venezolano, la fecha ha estado marcada por denuncias y preocupaciones del sector productivo.
Agricultores de la zona andina alertan que el contrabando de alimentos desde Colombia está afectando gravemente la economía de quienes producen frutas, verduras, hortalizas y semillas en territorio venezolano. Según dirigentes del sector, el ingreso ilegal de estos rubros ha provocado una caída significativa de los precios locales, obligando a muchos productores a trabajar con pérdidas.
Ante esta situación, organizaciones agrícolas del Táchira han solicitado a las autoridades militares reforzar los controles en la frontera para impedir el ingreso irregular de mercancía y proteger la producción nacional.
El contrabando agrícola en la frontera andina
El estado Táchira comparte una extensa frontera con Colombia, una de las más activas de América Latina en términos de intercambio comercial y movilidad de personas. Esta condición geográfica ha facilitado históricamente el tránsito de mercancías entre ambos países, tanto por vías legales como ilegales.
En los últimos años, productores venezolanos han denunciado un incremento en el ingreso de alimentos procedentes del vecino país, muchos de los cuales llegan sin controles sanitarios ni documentación oficial.
Según organizaciones empresariales y agrícolas de la región, una parte importante de los productos que se comercializan en pequeños comercios y mercados informales proviene de Colombia. Estimaciones del sector señalan que alrededor del 30 % de los alimentos vendidos en algunos establecimientos del Táchira son de origen colombiano, introducidos mediante prácticas conocidas como “contrabando hormiga”.
Este fenómeno consiste en el ingreso de mercancía en pequeñas cantidades a través de pasos fronterizos informales o trochas, evitando los controles aduaneros.
Denuncias del sector agrícola
Uno de los voceros más activos en esta denuncia es Gerson Pabón, presidente de la Asociación de Productores de Papa del estado Táchira, quien asegura que el problema se ha mantenido durante años.
Según el dirigente, en los mercados venezolanos se venden alimentos que no han sido cultivados en el país pero que se presentan como si fueran producción nacional. Esta práctica distorsiona las estadísticas agrícolas y perjudica a quienes siembran en el territorio.
Pabón explica que rubros como papa, tomate, cebolla, repollo, ajo e incluso huevos son adquiridos en Colombia y posteriormente revendidos en Venezuela, generando una competencia desleal frente a los productores locales.
El dirigente también ha señalado que estos productos llegan incluso a mercados mayoristas del centro del país, lo que evidencia la magnitud de las redes de comercialización vinculadas al contrabando.
Competencia desigual entre productores
Uno de los principales reclamos del sector agrícola venezolano es la diferencia de condiciones productivas entre ambos países.
Mientras los agricultores colombianos cuentan con acceso a créditos, maquinaria moderna y programas de apoyo estatal, los productores venezolanos enfrentan dificultades para obtener financiamiento, insumos y combustible.
Estas diferencias se reflejan en los costos de producción. Cultivar una hectárea de papa en Venezuela puede representar una inversión considerable, mientras que en Colombia los agricultores reciben subsidios y utilizan semillas de alto rendimiento.
El resultado es que los productos colombianos suelen llegar al mercado venezolano a precios más bajos, lo que presiona a la baja los valores de los alimentos cultivados localmente.
Según los agricultores del Táchira, esta situación provoca pérdidas económicas y desincentiva la producción nacional.
La solicitud de mayor control militar
Frente a este panorama, los productores han solicitado a las autoridades militares reforzar los controles en la frontera.
Entre las medidas propuestas se encuentra la verificación estricta de las guías de movilización de productos agrícolas, documentos que deben acompañar el transporte de alimentos dentro del país.
Los agricultores consideran que los controles actuales no son suficientes y que muchas cargas ingresan sin la documentación adecuada o con permisos falsificados.
La exigencia del sector es que los funcionarios verifiquen que la carga transportada coincida con los documentos presentados y que se identifique claramente el origen de los productos.
Impacto en los mercados nacionales
El ingreso masivo de alimentos provenientes de Colombia no solo afecta a los productores del Táchira, sino también a los mercados de otras regiones del país.
Según los agricultores, productos que deberían venderse a precios estables sufren caídas repentinas debido al exceso de oferta generado por el contrabando.
Un ejemplo citado por los productores es el caso del repollo, cuyo precio había experimentado una recuperación después de varios años, pero volvió a caer debido al ingreso de grandes cantidades desde el país vecino.
Este tipo de fluctuaciones complica la planificación de las cosechas y aumenta la incertidumbre económica para los agricultores.
Resiliencia del campesinado venezolano
A pesar de las dificultades, los productores del Táchira aseguran que continúan trabajando para mantener la actividad agrícola.
El sector destaca que ha logrado mantenerse activo incluso en momentos de crisis económica, escasez de combustible y problemas logísticos.
Sin embargo, los agricultores consideran que para garantizar el futuro del campo venezolano es necesario implementar políticas públicas que fortalezcan la producción nacional.
Entre las demandas del sector se encuentran el acceso a créditos agrícolas, la modernización de los sistemas de cultivo y la posibilidad de operar con divisas, especialmente en zonas fronterizas donde circulan diferentes monedas.
Un llamado a proteger la producción nacional
Las organizaciones campesinas del Táchira coinciden en que la solución al problema del contrabando no pasa únicamente por cerrar la frontera, sino por establecer mecanismos de cooperación que permitan equilibrar las condiciones productivas entre ambos países.
No obstante, mientras estas políticas se discuten, los agricultores insisten en la necesidad de aplicar controles más estrictos para impedir el ingreso ilegal de alimentos.
Para quienes trabajan la tierra en los Andes venezolanos, la defensa de la producción local no solo es una cuestión económica, sino también una forma de preservar la seguridad alimentaria del país y el sustento de miles de familias campesinas.
Con información de El Pitazo


